Remiseros de Rafaela anuncian el fin de Uber y DiDi y los mercados entran en pánico
Los remiseros de la ciudad de Rafaela han hablado. Y cuando los remiseros hablan, el mundo tiembla. Esta semana vaticinaron, con una seguridad digna de un oráculo financiero, el rotundo fracaso de las aplicaciones DiDi y Uber en la ciudad.
Según este selecto grupo de analistas económicos sobre ruedas, las aplicaciones no podrán sobrevivir debido a sus “bajos costos”, esos mismos que hoy permiten que los usuarios viajen sin tener que vender un órgano o hipotecar el futuro de sus nietos. Una situación, claro está, absolutamente inadmisible.
Los remiseros sueñan con volver al sistema anterior, ese tan querido y recordado por todos: para viajar desde la terminal de colectivos hasta el centro de la ciudad, primero había que pasar por un banco, pedir un crédito personal, firmar varios papeles y rezar para que el viaje no incluyera horas extras.
Tras las declaraciones que anticipan el colapso de DiDi y Uber, imaginamos que las bolsas del mundo ya deben haber acusado el golpe. Wall Street en rojo, el FMI en alerta y un posible debacle económico global gestándose, todo por lo que ocurre en las paradas de remises rafaelinas.
Lo cierto es que estos señores están demasiado acostumbrados a cobrar lo que se les ocurre, sin competencia, sin explicaciones y sin pudor. Y como suele pasar, la libre competencia no les molesta por injusta, sino porque ya no pueden decidir el precio según el humor del día, el clima o la cara del pasajero.
Pero tranquilos: si las apps fracasan como anuncian, siempre quedará el consuelo de volver a pedir un préstamo para ir a tomar un café al centro. ☕🚕