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Trabajo, oficios y producción: una experiencia de reinserción que toma forma dentro del sistema penitenciario

  • La reinserción laboral es uno de los mayores desafíos del sistema penitenciario.
  • La Unidad Penal Nº 9 desarrolla un modelo basado en trabajo productivo y formación en oficios.
  • Las actividades incluyen producción agropecuaria, talleres y servicios a la comunidad.
  • La sala de faena ovina habilitada en 2024 es única en el sistema provincial.
  • Los internos reciben capacitación, controles y un haber estímulo por su trabajo.
  • El proyecto busca consolidar vínculos con la economía regional y ampliar su alcance.

La reinserción social y laboral suele aparecer en los discursos como uno de los pilares del sistema penitenciario, aunque en la práctica pocas veces logra plasmarse en políticas concretas y sostenidas. Sin embargo, en el sur de Entre Ríos, una experiencia que se desarrolla puertas adentro de una unidad penal busca transformar ese objetivo en una dinámica cotidiana, apoyada en el trabajo productivo, la capacitación y el vínculo con la economía regional.

La Unidad Penal Nº 9 “Granja Penal El Potrero”, ubicada en las afueras de Gualeguaychú, funciona como un establecimiento de referencia dentro del sistema carcelario provincial. Con una población de 569 personas privadas de la libertad, entre hombres y mujeres, y una estructura que incluye pabellones de distintos niveles de seguridad, se trata de la segunda unidad con mayor cantidad de internos en Entre Ríos. Para su funcionamiento cuenta con más de 230 agentes, entre personal de seguridad y administrativo, que sostienen una organización compleja y permanente.

En ese contexto, la granja penal desarrolla un esquema de laborterapia y producción que atraviesa buena parte de la vida diaria de los internos. El modelo combina tareas agropecuarias con talleres de oficios, y apunta a que quienes participan incorporen hábitos laborales, responsabilidades y conocimientos que puedan ser aprovechados una vez cumplida la condena. La asignación a las distintas actividades se realiza en función de criterios judiciales y del perfil de cada interno, con controles y seguimientos específicos.

El corazón productivo de la unidad se apoya en el trabajo rural. La cría de animales —bovinos, porcinos, ovinos, equinos y aves— convive con huertas, apicultura y una panadería que abastece tanto al consumo interno como a distintas instituciones de la ciudad. A su vez, los talleres de albañilería, carpintería, herrería, tapicería y costura permiten ofrecer servicios a la comunidad, siempre dentro del predio del penal y bajo supervisión especializada. En todos los casos, el acceso al trabajo está precedido por instancias de formación, que buscan garantizar condiciones de seguridad y aprendizaje real.

Uno de los avances más significativos del proyecto se concretó en 2024 con la habilitación de una sala de faena de ovinos, única en su tipo dentro del sistema penitenciario entrerriano. Allí, un grupo reducido de internos realiza tareas de faena y desposte bajo estrictas normas sanitarias y bromatológicas. La iniciativa requirió un proceso previo de capacitación técnica, orientado al manejo de animales, el uso de herramientas y el conocimiento de los distintos cortes comerciales, además de un acompañamiento veterinario permanente.

La sala tiene capacidad operativa para faenar hasta 30 animales por día, con cámaras de frío que permiten conservar alrededor de cien reses. El servicio está destinado a productores de la región, que llevan sus animales y los retiran procesados en un plazo breve, con la documentación correspondiente. No se trata de un frigorífico, sino de una sala de faena habilitada oficialmente, integrada al circuito productivo local.

Los internos que participan de estas actividades reciben un haber estímulo quincenal, destinado a cubrir gastos personales dentro de la unidad. Al mismo tiempo, se trabaja de manera articulada con el Poder Judicial para que las tareas productivas tengan reconocimiento horario formal, reforzando la idea de trabajo como herramienta de reinserción y no solo como ocupación del tiempo.

El crecimiento de la demanda por parte de productores de distintas localidades impulsó nuevos proyectos. Entre ellos, la próxima apertura de una carnicería especializada en ovinos en Gualeguaychú, donde se comercializarán cortes envasados al vacío y corderos enteros. También se analiza la posibilidad de ampliar la planta para incorporar la faena de porcinos, con apoyo del Estado provincial y del municipio.

La experiencia de la Granja Penal El Potrero muestra que, aun dentro de un sistema atravesado por limitaciones estructurales, es posible construir espacios donde el trabajo y la capacitación funcionen como puentes concretos hacia la reinserción social.