Santa Fe no puede esperar más: hoy debe haber acuerdo y una salida responsable

La situación llegó a un punto límite y ya no admite dilaciones. La reunión que se extendió hasta pasada la una de la madrugada entre funcionarios provinciales y el abogado que representa a los policías que protestan frente a la Jefatura de la Unidad Regional II dejó un dato central: hay una propuesta sobre la mesa. Ahora falta lo más importante: decisión política y sentido común para cerrar un acuerdo en el día de hoy.

Los ministros Pablo Cococcioni (Justicia y Seguridad) y Pablo Olivares (Economía) presentaron una serie de alternativas al abogado Gabriel Sarla, quien deberá trasladarlas a los manifestantes. No se conocen aún los detalles, pero lo esencial es que existe una oferta concreta del Gobierno provincial. Y eso obliga a ambas partes a actuar con responsabilidad institucional.

Lo que está en juego no es solo una discusión salarial. El reclamo policial expone una crisis más profunda: condiciones laborales insostenibles, jornadas interminables, falta de descanso y un sistema que empuja a los efectivos a realizar adicionales para poder sobrevivir. El drama humano que detonó la protesta —la muerte del suboficial Oscar “Chimi” Valdez— no puede ser reducido a un expediente administrativo. Es una señal de alarma que nadie puede ignorar.

Valdez atravesaba problemas de salud mental, estaba con carpeta médica y terminó quitándose la vida con un arma reglamentaria. Ese hecho sacudió a la fuerza y dejó al descubierto el desgaste psicológico extremo al que están sometidos muchos policías. No se trata solo de dinero: se trata de personas al límite.

La tensión escaló cuando se intentó despejar la protesta y hubo forcejeos con familiares y efectivos retirados. Luego llegaron las sanciones: veinte policías pasados a disponibilidad y una investigación del Ministerio Público de la Acusación por presunto incumplimiento de los deberes de funcionario público. El conflicto, lejos de apagarse, se judicializó.

Este escenario es peligroso. Para la policía, para el Gobierno y para la sociedad. Porque cuando el conflicto se estanca, el que pierde es el ciudadano común. La provincia no puede darse el lujo de prolongar una crisis en el área más sensible del Estado: la seguridad pública.

Hoy es un día clave. No mañana, no la semana próxima. Hoy. Es imprescindible que se alcance un entendimiento. El Gobierno debe escuchar, corregir y dar respuestas concretas. Y los manifestantes deben comprender que la protesta no puede derivar en un quiebre institucional ni en un desafío a la legalidad.

Santa Fe necesita una solución política, no una pulseada de poder. Necesita sensatez, no castigos ejemplificadores. Necesita reconstruir confianza, no profundizar el enfrentamiento.

El conflicto policial no se resuelve con comunicados ni con expedientes judiciales. Se resuelve con diálogo real, con decisiones valientes y con un acuerdo que contemple salarios dignos y condiciones laborales humanas.

Hoy es el momento. Si hoy no hay acuerdo, mañana habrá más desgaste, más tensión y más incertidumbre. Y eso es exactamente lo que Santa Fe no puede permitirse.