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El consumo de carne vacuna cae a mínimos históricos en medio de una contracción productiva

  • El consumo de carne vacuna cayó 13% interanual y alcanzó mínimos de dos décadas
  • La faena de enero mostró una fuerte retracción frente a meses y años previos
  • Factores climáticos redujeron el stock ganadero y la oferta de carne
  • Las exportaciones se sostienen pese a ajustes en la demanda china
  • Los precios minoristas subieron por encima de la inflación general
  • La menor disponibilidad interna profundiza la caída del consumo

El inicio de 2026 encontró al sector cárnico argentino atravesando un escenario de fuerte retracción que combina menor actividad industrial, caída del consumo interno y tensiones en los precios minoristas. El último informe económico de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina expone un deterioro simultáneo en los principales indicadores del mercado, con un impacto directo en la disponibilidad de carne y en el bolsillo de los consumidores.

El dato más significativo es la baja del consumo aparente de carne vacuna, que retrocedió 13% en la comparación interanual entre enero de 2025 y enero de 2026. El promedio móvil de los últimos doce meses se ubicó en 47,9 kilos por habitante al año, el nivel más bajo de las últimas dos décadas. La cifra consolida una tendencia descendente que refleja cambios en los patrones de compra, condicionados por el poder adquisitivo y la evolución de los precios.

La caída del consumo está estrechamente ligada a una menor faena. En enero se procesaron poco más de un millón de cabezas, un volumen que marcó descensos tanto frente al mes previo como en la comparación interanual. Según el relevamiento sectorial, el registro de este enero se ubica entre los más bajos de la serie histórica reciente, evidenciando una contracción productiva que se arrastra desde hace dos años.

El informe atribuye este fenómeno a factores climáticos y estructurales que afectaron al rodeo bovino. Sequías prolongadas y posteriores inundaciones generaron ventas anticipadas de hacienda, deterioro de índices reproductivos y una reducción del stock disponible. El resultado fue una menor zafra de terneros y una oferta más limitada, que impactó en la cadena industrial.

Como consecuencia directa, la producción de carne vacuna del primer mes del año registró una contracción de dos dígitos en relación con igual período previo. Este retroceso coincidió con un mercado externo que, si bien mostró oscilaciones, mantuvo un rol relevante para el sector. Las exportaciones de fines de 2025 evidenciaron una disminución mensual asociada principalmente a menores compras de China, que continúa siendo el principal destino, aunque con ajustes en su demanda.

Parte de esa caída fue compensada por mayores envíos hacia Israel y Estados Unidos, lo que permitió amortiguar el descenso general. En términos de facturación, el valor promedio por tonelada exportada mostró mejoras interanuales, señal de que el mercado internacional mantiene precios firmes pese a la volatilidad en los volúmenes.

Para el arranque de 2026, las proyecciones sectoriales anticipan una relativa estabilidad en las ventas externas. Sin embargo, en un contexto de producción limitada, la continuidad del frente exportador redujo la disponibilidad de carne para el mercado doméstico, profundizando la presión sobre el consumo interno.

El comportamiento de los precios minoristas aparece como un factor central en esta dinámica. Durante enero, el rubro carnes y derivados registró subas mensuales por encima del promedio inflacionario. En la comparación interanual, la carne vacuna acumuló aumentos significativamente superiores al índice general, trasladando al mostrador la escalada de los valores de la hacienda en pie.

Entre los cortes más demandados, los incrementos superaron ampliamente el promedio de precios, consolidando un encarecimiento que limita el acceso de amplios sectores de la población. Incluso productos sustitutos, como el pollo, evidenciaron subas relevantes, reduciendo alternativas de consumo más económico.

La combinación de menor oferta, exportaciones sostenidas y precios en alza configura un panorama desafiante para la cadena cárnica. El sector enfrenta así el dilema de equilibrar su inserción internacional con la necesidad de recomponer el consumo interno, en un contexto productivo condicionado por factores climáticos y económicos que aún proyectan incertidumbre sobre la evolución del mercado.