El dólar ahorro volvió a crecer en enero y superó los u$s3.000 millones, aunque sin alcanzar picos previos
- La compra neta de dólar ahorro alcanzó u$s3.103 millones en enero y sumó su tercer mes consecutivo en alza.
- El nivel quedó por debajo de los picos registrados entre mayo y octubre de 2025.
- La Formación de Activos Externos fue el principal canal de salida de divisas.
- La balanza de servicios mostró un déficit de u$s946 millones, explicado mayormente por el turismo.
- El superávit comercial de bienes fue de u$s2.014 millones y ayudó a compensar la demanda.
- El ingreso neto por deuda privada alcanzó u$s1.630 millones, impulsado por emisiones empresarias.
La demanda de dólar ahorro por parte de personas humanas volvió a mostrar un incremento en enero y consolidó así su tercer mes consecutivo en alza. Según datos difundidos por el Banco Central de la República Argentina, la compra neta de “billetes y divisas sin fines específicos” alcanzó los u$s3.103 millones en el arranque del año, una cifra significativa aunque todavía distante de los máximos registrados en la segunda mitad de 2025.
El informe del Balance Cambiario detalla que la compra bruta totalizó u$s3.678 millones, mientras que las ventas sumaron u$s575 millones, lo que dejó como resultado el saldo neto mencionado. El movimiento era en buena medida previsible: enero es un mes marcado por el turismo y por una mayor necesidad de divisas para quienes eligen vacacionar en el exterior durante el verano.
Aun con el repunte, el nivel de compras se mantuvo por debajo del promedio mensual de u$s4.940 millones observado entre mayo y octubre del año pasado, período en el que la demanda minorista había alcanzado cifras récord. En ese sentido, si bien el dato confirma una tendencia ascendente reciente, también sugiere una moderación respecto de los meses de mayor presión sobre el mercado cambiario.
Dentro de las cuentas externas, la Formación de Activos Externos (FAE) de personas físicas volvió a constituirse en el principal canal de salida de dólares. A ello se sumaron pagos netos de deuda pública por u$s1.817 millones, en un contexto en el que el Gobierno afrontó vencimientos de intereses de bonos soberanos.
Por su parte, la balanza de servicios registró un déficit de u$s946 millones. El componente más relevante fue el turismo, que explicó el 78,5% del rojo. Sin embargo, el resultado fue inferior al de enero de 2025. En aquel momento, el tipo de cambio real se encontraba más apreciado, lo que encarecía los destinos locales para los argentinos y abarataba los viajes al exterior, incentivando una mayor salida de divisas.
La dinámica de este verano mostró un comportamiento más moderado en comparación con ese escenario previo. Aunque el turismo internacional volvió a tener peso en las cuentas externas, el impacto fue menor, lo que contribuyó a contener el desequilibrio en el rubro servicios.
Del otro lado del mostrador, el ingreso de dólares por comercio exterior y financiamiento privado ayudó a compensar la mayor demanda minorista. La balanza comercial de bienes arrojó un superávit de u$s2.014 millones, el segundo resultado más elevado de los últimos seis meses. Solo septiembre lo superó, mes que había estado marcado por una liquidación extraordinaria del sector agropecuario tras una reducción transitoria de retenciones.
En enero incidieron tanto la buena performance de la cosecha de trigo como una disminución en los pagos de importaciones. Esta combinación permitió fortalecer el saldo comercial y aportar divisas en un momento de mayor presión por el lado de la demanda.
A ello se sumó el ingreso neto de capitales a través de deuda privada. En términos netos —descontando los pagos de intereses— el flujo positivo fue de u$s1.630 millones, el más alto desde febrero de 2025. En este segmento se destacaron las colocaciones de Obligaciones Negociables por parte de empresas, especialmente del sector energético, que continúa mostrando dinamismo en el acceso al mercado.
De este modo, si bien la compra de dólar ahorro volvió a ubicarse por encima de los u$s3.000 millones y ratificó una tendencia creciente, el impacto en el balance cambiario fue amortiguado por los ingresos provenientes del comercio y del financiamiento corporativo. El resultado general refleja un equilibrio delicado: mayor demanda minorista, pero con fuentes de oferta que, al menos por ahora, logran compensarla.
El desafío hacia adelante será sostener estos flujos positivos en un contexto en el que la estacionalidad turística comienza a ceder y en el que las condiciones financieras internacionales pueden influir sobre la capacidad de las empresas para seguir captando divisas en el mercado.