Gobernadores abren sesiones con agenda propia y bajo la sombra del discurso de Milei
- Trece gobernadores inauguran sesiones en paralelo al mensaje de Milei.
- Defenderán sus gestiones y fijarán agenda para 2026.
- Macri y Kicillof enfrentan escenarios legislativos complejos.
- En la Patagonia, el eje estará en energía y reconstrucción.
- Habrá tonos diversos frente a la Casa Rosada, entre diálogo y confrontación.
- La nueva correlación de fuerzas tras 2025 redefine el mapa político provincial.
En paralelo al mensaje que el presidente Javier Milei ofrecerá ante el Congreso, trece gobernadores inauguran el período de sesiones ordinarias en sus provincias, dando inicio formal a un año político atravesado por la reconfiguración del mapa de poder tras las elecciones de 2025. Con una Casa Rosada fortalecida en el plano territorial, los mandatarios provinciales combinan defensa de gestión, reclamos por recursos y definiciones estratégicas hacia adelante.
Algunos distritos ya pusieron primera semanas atrás. Martín Llaryora abrió el calendario en Córdoba el 1° de febrero, seguido por Maximiliano Pullaro en Santa Fe y Rogelio Frigerio en Entre Ríos. En Jujuy hizo lo propio Carlos Sadir. Ahora es el turno de una decena de provincias que concentrarán sus actos en la antesala y en los días posteriores a la Asamblea Legislativa nacional.
Entre los discursos más esperados figuran el del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y el del gobernador bonaerense Axel Kicillof. Ambos enfrentarán escenarios legislativos complejos, aunque por razones diferentes. En la Ciudad, Macri deberá administrar una Legislatura fragmentada, con un bloque de La Libertad Avanza dispuesto a marcar perfil propio y tensar la relación con el oficialismo local. El PRO, sin mayoría, buscará apoyos para sostener su agenda, con eje en seguridad y orden público.
En la provincia de Buenos Aires, Kicillof llegará con la interna del peronismo como telón de fondo. Dentro de su espacio conviven sectores referenciados en Cristina Fernández de Kirchner, Sergio Massa y el propio mandatario, lo que anticipa un año legislativo atravesado por disputas de liderazgo. El gobernador centrará su mensaje en la defensa de su gestión y en el contraste con la política económica nacional, especialmente en áreas como educación, salud, obra pública y seguridad.
En la Patagonia, la atención estará puesta en Río Negro y Chubut. Alberto Weretilneck destacará el avance del proyecto Vaca Muerta Oil Sur en Punta Colorada, una obra vinculada al desarrollo energético que ya supera la mitad de ejecución y que es presentada como un hito para la provincia. A su lado estuvo recientemente el titular de YPF, Horacio Marín, y el gobernador neuquino Rolando Figueroa, en una señal de articulación regional en torno al boom hidrocarburífero.
En Chubut, Ignacio Torres hablará tras meses marcados por incendios forestales y por tensiones internas en su bloque legislativo. La reconstrucción y la estabilidad política serán ejes centrales de su exposición.
También abrirán sesiones mandatarios como Sergio Ziliotto en La Pampa y Juan Pablo Valdés en Corrientes, este último en su primer discurso como titular del Ejecutivo provincial. En Formosa, el histórico Gildo Insfrán volverá a pronunciar su mensaje anual en medio de debates sobre su futuro político.
El clima general muestra matices. Los gobernadores alineados o dialoguistas con la Nación optarán por un tono moderado, buscando sostener canales abiertos con la Casa Rosada. En cambio, los opositores más duros ensayarán críticas directas al rumbo económico y a la distribución de recursos, con la obra pública y el estado de las rutas nacionales como puntos sensibles en casi todo el país.
Muchos mandatarios llegan golpeados tras la “ola violeta” de octubre, que fortaleció al oficialismo nacional en varios distritos. Esa nueva correlación de fuerzas se tradujo en apoyos clave para el Gobierno en el Congreso y en una etapa de mayor coordinación política, aunque no exenta de tensiones.
Con calendarios escalonados hasta mayo, las aperturas de sesiones provinciales funcionarán como vidriera de prioridades locales y como termómetro de la relación con la Nación. En un año sin elecciones generales pero con alto voltaje político, cada discurso marcará el posicionamiento de los gobernadores frente a un Ejecutivo nacional que busca consolidar su influencia en todo el territorio.