Hoy más que nunca no podemos olvidar que Omar Perotti votó a favor de un pacto de impunidad con Irán
Cuando el mundo observa las imágenes del ataque de Estados Unidos y Israel contra el gobierno terrorista de Irán, y cuando uno vuelve a leer las atrocidades cometidas por ese régimen perverso y asesino, hay una verdad que no podemos permitir que se diluya en la comodidad del olvido: en la Argentina hubo dirigentes que levantaron la mano para avalar un pacto de impunidad con ese mismo régimen.
Uno de ellos fue Omar Perotti.
No fue un error técnico. No fue una confusión administrativa. Fue una decisión política.
Perotti votó a favor de que la Argentina estrechara lazos con un gobierno señalado internacionalmente por terrorismo, persecución interna y violaciones sistemáticas a los derechos humanos. Votó a favor de un acuerdo que manchó la memoria de las víctimas y humilló la dignidad nacional.
Eso tiene un nombre: traición a la Patria.
Y por ahora, sigue impune.
Las imágenes de hoy, la vergüenza de ayer
Mientras hoy vemos cómo el mundo intenta frenar a un régimen que amenaza la paz global, resulta imposible no recordar que desde el Congreso argentino hubo manos levantadas para legitimar a los ayatolás. Manos que no temblaron. Manos que votaron “sí” al acercamiento con un gobierno terrorista.
Ese pasado no se borra con discursos tibios ni con sonrisas protocolares.
La política del olvido conveniente
Cuando el gobernador Maximiliano Pullaro invita por conveniencia política a Omar Perotti a un acto oficial, se cruza una línea peligrosa: la de naturalizar lo que jamás debió ser natural.
No tenemos derecho a olvidar.
No tenemos derecho a fingir que nada pasó.
No tenemos derecho a blanquear con una foto institucional una decisión que avergonzó a la Argentina ante el mundo.
Perotti no es sólo un ex gobernador o un actual diputado provincial. Es el dirigente que levantó la mano para permitir que nuestro país se acercara a un régimen asesino y terrorista. Y eso no se tapa con cargos ni con silencios cómplices.
La memoria también es soberanía
Hoy el mundo enfrenta al régimen iraní porque comprendió, tarde pero firme, que su agenda de odio es inaceptable. Pero en la Argentina todavía hay quienes pretenden que olvidemos quiénes fueron funcionales a ese mismo régimen desde adentro del sistema democrático.
La memoria no es rencor.
La memoria es justicia.
Y también es soberanía.
Porque un país que olvida a sus traidores es un país que se prepara para repetir su historia.
No todo da lo mismo
En tiempos donde se habla de valores, de Occidente, de libertad y de lucha contra el terrorismo, hay que tener coherencia. No se puede condenar hoy al régimen iraní y al mismo tiempo abrazar políticamente a quienes lo legitimaron ayer.
A los gobiernos terroristas se los enfrenta.
A los cómplices se los señala.
Y a la sociedad se le debe la verdad.
Las bombas caen hoy sobre Teherán.
Pero la vergüenza cayó hace años sobre el Congreso argentino.
Y algunos todavía caminan como si nada hubiese pasado.
Eso, justamente, es lo que no debemos permitir olvidar.