Mega baterías para evitar apagones: licitan un plan nacional que deja a Santa Fe sin prioridad
En un intento por reducir los cortes de luz y reforzar un sistema eléctrico tensionado por años de falta de inversión, el Gobierno nacional lanzó una licitación para incorporar almacenamiento de energía mediante grandes baterías en distintos puntos del país. El programa, denominado AlmaSADI, busca actuar como una solución transitoria dentro del Sistema Argentino de Interconexión.
La iniciativa apunta a almacenar energía en momentos de baja demanda y liberarla durante los picos de consumo, una estrategia pensada para mitigar los apagones sin necesidad de ampliar de inmediato la infraestructura de generación o transporte.
Un reparto desigual
El esquema prevé una capacidad total de hasta 700 megavatios (MW) a nivel nacional. Sin embargo, a la región Litoral —que integran Santa Fe y Entre Ríos— le corresponderán apenas 220 MW.
El dato no es menor si se tiene en cuenta el peso del sistema santafesino: la EPE es la tercera distribuidora eléctrica del país, solo por detrás de Edenor y Edesur.
Además, el Gobierno ya avanzó con otra licitación similar destinada exclusivamente a reforzar el suministro en el Área Metropolitana de Buenos Aires, lo que refuerza la percepción de un reparto desigual de recursos.
Cómo funciona el sistema
La licitación está a cargo de Cammesa, que publicó un mapa interactivo con los nodos donde podrían instalarse las baterías. Estos puntos corresponden a conexiones clave del sistema eléctrico, donde confluyen generadores y distribuidoras.
El esquema divide al país en siete regiones eléctricas, sin seguir límites políticos. En ese mapa, cada nodo está identificado con un color según su prioridad:
Violeta: impacto muy alto (máxima prioridad)
Rojo: impacto alto
Amarillo: impacto medio
En el caso de Santa Fe, todos los nodos aparecen en rojo. Es decir, son considerados importantes, pero no estratégicos. Ninguno fue catalogado como de “muy alto impacto”.
Dónde están las prioridades
Las mayores urgencias se concentran en el noreste argentino. Provincias como Chaco y Formosa acumulan la mayoría de los nodos violeta, lo que indica que allí el sistema eléctrico presenta mayores debilidades estructurales.
En esas regiones, la falta de redes de gas natural y el mayor costo de generación hacen que la dependencia de la electricidad sea más crítica, especialmente en contextos de alta demanda.
En contraste, provincias del centro del país como Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires concentran nodos rojos, vinculados a un alto consumo energético por su desarrollo industrial y comercial.
Un parche tecnológico
El plan se apoya en avances tecnológicos en almacenamiento energético, especialmente con baterías de litio, y abre un nuevo negocio para el sector privado: comprar energía en momentos de baja demanda, almacenarla y venderla cuando el sistema lo necesita.
Sin embargo, desde distintos sectores advierten que se trata de una solución parcial. El uso de baterías puede aliviar la presión en el corto plazo, pero no reemplaza la necesidad de inversiones estructurales en generación y transporte eléctrico.
Así, mientras el país apuesta a estos “parches inteligentes” para sostener el sistema, el desafío de fondo —modernizar la red y garantizar el suministro a largo plazo— sigue pendiente.