La británica Hester Poole dio sus primeros pasos en unos Juegos Paralímpicos de Invierno con apenas 18 años, al representar a Gran Bretaña en esquí alpino adaptado. Nacida en Bath y con una visión reducida desde el nacimiento, la joven asumió el desafío del slalom y el slalom gigante con una determinación que la posiciona como una de las promesas del equipo ParalympicsGB.
En su estreno en Milán-Cortina 2026, compitió en el slalom gigante para atletas con discapacidad visual, aunque una caída en los primeros metros del recorrido le impidió completar la prueba. Lejos de desanimarse, la esquiadora remarcó que la experiencia la impulsa a seguir creciendo y a plantearse nuevos objetivos dentro del alto rendimiento.
Poole compite bajo la categoría B3, que corresponde a deportistas con visión parcial, y también cuenta con clasificación específica dentro del esquí alpino adaptado. Su historia, sin embargo, trasciende lo deportivo: además de su carrera, es embajadora juvenil de una organización dedicada a perros guía, rol que asumió a partir de su experiencia personal.
En ese camino aparece Pickle, su perra guía y compañera inseparable. La labradora retriever, de ocho años, no solo la asiste en la vida cotidiana, sino que también cumple un papel clave durante su preparación y participación en competencias.
Ambas comenzaron a trabajar juntas durante la grabación de la serie “Puppy School for Guide Dogs”, y desde entonces construyeron un vínculo estrecho. La atleta destaca que su presencia le permitió ganar confianza y desenvolverse con mayor autonomía.
Durante los Juegos en Cortina, Pickle se convirtió en una figura visible dentro de la delegación británica. La perra incluso cuenta con su propio espacio dentro del equipo y fue equipada con un kit adaptado, consolidándose como un integrante más del grupo.
El acompañamiento va más allá de la asistencia técnica. Para Poole, su perra representa un sostén emocional en un contexto de alta exigencia. “Después de competir, es reconfortante llegar y verla, más allá del resultado”, expresó en diálogo con medios británicos.
La organización de los Juegos contempla la presencia de estos animales, con áreas específicas y asistencia para garantizar su bienestar y el de los atletas. En esta edición, seis perros guía acompañan a distintas delegaciones.
Casos como el de Poole no son aislados. En Beijing 2022, la austríaca Carina Edlinger también compitió junto a su perra guía, reforzando el rol clave que cumplen estos animales en la vida y el rendimiento de los deportistas paralímpicos.
En definitiva, la historia de Hester Poole y Pickle refleja una combinación de superación, deporte y vínculo humano-animal que resulta fundamental para afrontar los desafíos del alto rendimiento.