El Comité Olímpico Internacional fija nuevas reglas para atletas trans en categorías femeninas

El Comité Olímpico Internacional (COI) anunció un cambio de alto impacto en su normativa: a partir de ahora, las competencias femeninas dentro del ámbito olímpico quedarán reservadas exclusivamente para atletas consideradas biológicamente mujeres desde su nacimiento. La medida comenzó a regir de forma inmediata en el calendario clasificatorio rumbo a los próximos Juegos.

Según explicó el organismo con sede en Lausana, la decisión se basa en la necesidad de garantizar condiciones de equidad competitiva y resguardar la integridad de las pruebas femeninas. En ese marco, se argumentó que los efectos fisiológicos derivados de la pubertad masculina —como mayor densidad ósea, capacidad pulmonar y potencia muscular— representan ventajas difíciles de revertir en el alto rendimiento.

El presidente del COI, Thomas Bach, sostuvo durante la presentación que el eje de la resolución pasa por proteger la competencia justa. En esa línea, el nuevo reglamento establece que no podrán participar en la categoría femenina aquellas deportistas que hayan atravesado la pubertad masculina, independientemente de tratamientos hormonales posteriores.

La actualización también alcanza a atletas con diferencias en el desarrollo sexual (DSD). En estos casos, se fijaron límites estrictos vinculados a los niveles de testosterona como criterio de elegibilidad, lo que deja fuera de competencia a quienes superen los rangos considerados propios del sexo femenino.

Uno de los puntos centrales de la reforma es la unificación de criterios: a partir de ahora, las federaciones internacionales dejarán de definir sus propias reglas sobre inclusión y deberán alinearse con este marco global. De esta manera, se elimina la diversidad de normativas que regía hasta el momento en disciplinas como atletismo, natación o ciclismo.

El nuevo esquema también descarta que los tratamientos de supresión hormonal sean suficientes para equiparar condiciones físicas, apoyándose en informes médicos que señalan que ciertas ventajas se mantienen en el tiempo. En ese sentido, el COI considera que la diferencia en fuerza, resistencia y recuperación no se neutraliza completamente.

Como alternativa, el organismo adelantó que trabaja en la creación de una categoría abierta que permita la participación de atletas transgénero sin intervenir en las pruebas femeninas. Sin embargo, esta opción aún no está implementada y no formará parte del corto plazo.

La decisión generó reacciones dispares. Por un lado, asociaciones de atletas respaldaron la medida al considerar que refuerza la igualdad de condiciones dentro del deporte femenino. Por otro, organizaciones de derechos civiles cuestionaron el cambio y lo calificaron como un retroceso en materia de inclusión.

En paralelo, se anticipa un escenario de posibles disputas legales. El Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) podría convertirse en el ámbito donde se diriman futuras apelaciones contra esta normativa.

Con este giro, el COI deja atrás el enfoque más flexible que había adoptado desde 2015 y redefine los criterios de participación en función de parámetros biológicos, en una decisión que reconfigura el debate global sobre deporte, género y competencia.