Nicolás Francella encontró en la gastronomía un nuevo rumbo profesional y logró consolidar un emprendimiento propio que crece dentro de la escena porteña. Lejos de los sets de filmación, el actor apostó por un concepto que combina cocina de autor, diseño y una experiencia integral pensada para el cliente.
El hijo de Guillermo Francella inició este camino a mediados de 2021, cuando decidió diversificar su carrera y volcarse a un proyecto gastronómico. Así nació Mailo, un espacio que rápidamente ganó identidad propia gracias a su propuesta culinaria y a una ambientación cuidadosamente diseñada.
Un concepto que combina gastronomía y experiencia
El proyecto se destaca por ofrecer una carta versátil, con platos originales que buscan destacarse tanto por sus sabores como por su presentación. La propuesta está pensada para adaptarse a distintos momentos del día: un entorno más relajado y luminoso durante el día, y una atmósfera más íntima y sofisticada por la noche.
Este enfoque le permitió atraer a un público amplio y construir una clientela fiel, que encuentra en el lugar no solo una opción gastronómica, sino también una experiencia diferencial basada en el detalle y la hospitalidad.
De Nordelta a Devoto: expansión y consolidación
El crecimiento del emprendimiento llevó a Francella a expandirse. Tras el éxito inicial en Nordelta, en 2025 abrió una segunda sede en Devoto, manteniendo la esencia del proyecto pero adaptándola a la identidad del barrio.
Esta nueva etapa marcó la consolidación de su faceta como empresario, con presencia en dos puntos estratégicos de Buenos Aires. En ambos casos, el eje sigue siendo el mismo: una propuesta que integra creatividad culinaria, diseño del espacio y una atención enfocada en la experiencia del cliente.
Lejos del cine, Nicolás Francella logró posicionarse en el rubro gastronómico con un proyecto sólido, que combina identidad propia, calidad y una visión clara de crecimiento dentro de un mercado competitivo.