Trump lanza un ultimátum a Irán: amenaza con arrasar su infraestructura clave si no hay acuerdo inmediato
La tensión en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo este lunes luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtiera que podría ordenar ataques directos contra la infraestructura energética e hídrica de Irán si no se alcanza un acuerdo de paz en el corto plazo y no se restablece de inmediato la libre navegación en el estratégico estrecho de Ormuz.
A través de un mensaje difundido en Truth Social, el mandatario detalló los posibles blancos de una ofensiva: centrales eléctricas, pozos petroleros, la isla de isla de Kharg —principal nodo de exportación de crudo iraní— e incluso plantas desalinizadoras.
Trump justificó la advertencia como una represalia por lo que calificó como décadas de violencia atribuida al régimen iraní. Además, subrayó que dichas instalaciones han sido preservadas deliberadamente hasta ahora, lo que, según analistas, eleva el tono de la amenaza a un nivel inédito en el actual conflicto.
La isla de Kharg vuelve así al centro de la escena. Meses atrás, el propio Trump había evitado atacar su infraestructura petrolera pese a considerar esa opción, argumentando que su reconstrucción demandaría años. Sin embargo, en declaraciones recientes al Financial Times, fue más allá al sugerir la posibilidad de tomar el control del petróleo iraní, en una comparación que evocó antecedentes de la política exterior estadounidense en otros escenarios.
El ultimátum se produce en medio de versiones sobre negociaciones en curso con lo que el mandatario describió como un “nuevo y más razonable” liderazgo en Teherán. Incluso llegó a insinuar que ya se habría producido un cambio de régimen tras la muerte del líder supremo Ali Khamenei, quien habría sido reemplazado por su hijo Mojtaba, aunque sin brindar precisiones sobre los interlocutores de Washington.
En paralelo, la crisis energética global se profundiza. El bloqueo iraní del estrecho de Ormuz —clave para el comercio internacional de petróleo— disparó los precios del crudo por encima de los 100 dólares por barril y encendió alarmas en los mercados. Trump aseguró que se permitiría el paso de una veintena de buques, aunque no detalló las condiciones.
Sobre el terreno, los enfrentamientos continúan. Irán e Israel intercambiaron bombardeos en las últimas horas, en un conflicto que ya supera el mes desde su inicio a fines de febrero. En este contexto, el canciller iraní Abbas Araghchi advirtió que cualquier ataque contra la infraestructura energética de su país tendrá como respuesta acciones contra intereses estadounidenses en la región.
La posibilidad de una intervención militar directa también genera inquietud. Según informes publicados por The Washington Post, el Pentágono evalúa operaciones terrestres limitadas con fuerzas especiales. Aunque el secretario de Estado, Marco Rubio, había descartado días atrás el envío de tropas, el arribo de un buque anfibio con miles de marines refuerza la percepción de una escalada en preparación.
Desde Teherán, el presidente del Parlamento, Mohamad Bagher Qalibaf, lanzó una advertencia directa: aseguró que sus fuerzas están listas para enfrentar a cualquier contingente estadounidense que ingrese en territorio iraní.
En el plano diplomático, distintos actores regionales buscan evitar un agravamiento del conflicto. Representantes de Turquía, Pakistán, Egipto y Arabia Saudita se reunieron en Islamabad con el objetivo de explorar canales de diálogo. Islamabad incluso se ofreció como sede para eventuales negociaciones entre Washington y Teherán.
Mientras tanto, el conflicto continúa expandiéndose más allá de las fronteras iraníes. En Líbano, los ataques israelíes han dejado más de un millar de víctimas desde comienzos de marzo. La misión de paz de la UNIFIL confirmó además la muerte de un casco azul en el sur del país, lo que añade presión internacional para frenar una escalada que amenaza con desestabilizar toda la región.