¿Tiene Estados Unidos la posibilidad de retirarse de la OTAN?

Las declaraciones recientes del presidente estadounidense, Donald Trump, volvieron a poner en agenda la discusión sobre una eventual salida de Estados Unidos de la OTAN. El planteo surge en un contexto internacional tenso, marcado por conflictos activos como la guerra en Irán y diferencias entre aliados occidentales.

Trump cuestionó con dureza el rol de la Alianza Atlántica y llegó a calificarla como un “tigre de papel”, en referencia a la falta de respaldo militar de algunos países europeos en escenarios de conflicto.

Cómo funciona el mecanismo formal para abandonar la OTAN

El Tratado del Atlántico Norte de 1949 contempla la posibilidad de que cualquier país miembro se retire. Según el artículo 13, el proceso requiere una notificación formal a Estados Unidos, que actúa como depositario del acuerdo.

Una vez realizada esa comunicación, la salida se hace efectiva al cumplirse un plazo de un año.

Las limitaciones internas de Estados Unidos

Más allá del marco internacional, el caso estadounidense tiene condicionamientos propios. Una ley aprobada en 2023 establece que el presidente no puede decidir de manera unilateral la salida del país de la OTAN.

Para avanzar en ese sentido, se necesita el aval de dos tercios del Senado o la aprobación de una ley específica por parte del Congreso. Este requisito introduce un obstáculo político significativo y abre la puerta a posibles विवाद legales que podrían escalar hasta la Corte Suprema.

El riesgo de una salida “de hecho” sin abandonar formalmente

Analistas advierten que el escenario más probable no sería una retirada formal, sino una reducción del compromiso dentro de la alianza.

Esto implicaría que Estados Unidos continúe siendo miembro, pero con una participación mucho más limitada, debilitando el principio de defensa colectiva establecido en el Artículo 5, considerado el pilar central de la OTAN.

El impacto global de una menor participación estadounidense

La influencia de Estados Unidos dentro de la OTAN es determinante: aporta aproximadamente el 60 % del gasto en defensa del bloque.

Una eventual reducción de su participación obligaría a Europa y Canadá a reorganizar sus capacidades militares, afrontar mayores costos y redefinir su estrategia de seguridad.

El antecedente de Francia dentro de la Alianza

Aunque ningún país abandonó completamente la OTAN, existe un antecedente relevante. En 1966, Francia decidió retirarse de la estructura militar integrada, aunque mantuvo su pertenencia política a la organización.

Este caso suele citarse como ejemplo de una “salida parcial”, que podría servir como referencia en escenarios futuros.