Mársico rompe con Viotti, acelera su proyecto propio y sacude el tablero político en Rafaela
La política de Rafaela atraviesa un punto de inflexión. El concejal Lisandro Mársico decidió dejar atrás cualquier intento de convivencia política con el intendente Leonardo Viotti y avanzó sin matices con una agenda propia que expone una ruptura total. Ya no hay gestos de equilibrio ni diplomacia: los desacuerdos son absolutos y marcan, sin dudas, un antes y un después en la dinámica del poder local.
En este nuevo escenario, Mársico no sólo quiebra cualquier alineamiento previo, sino que se posiciona abiertamente en la carrera por la Intendencia de Rafaela. Su estrategia parece clara: confrontar, diferenciarse y desgastar políticamente a Viotti, en un camino que ya no disimula ambiciones electorales de cara a 2027.
El eje de la disputa tiene un capítulo clave en la regulación de fitosanitarios. El 2 de diciembre de 2021, el Concejo Municipal aprobó la Ordenanza 5331, impulsada en aquel entonces por Viotti. Desde su origen, la normativa generó resistencias y cuestionamientos técnicos sobre su aplicabilidad.
“Esa ordenanza de autoría del en ese momento concejal Leonardo Viotti, en muchos de sus puntos fue cuestionada y es cuestionada actualmente. Aclaro que no fue mi proyecto y que tampoco la apoyé. Desde sectores especializados ya se le había advertido de los problemas que iba a generar su aplicabilidad”, disparó Mársico, marcando distancia con una iniciativa que hoy vuelve al centro del debate.
El concejal fue más allá y apuntó directamente contra la actitud política de quien hoy conduce el Ejecutivo local. “Yo concurrí con mi iniciativa, previo a eso invité a Leonardo Viotti a acompañarme, pero la soberbia le ganó al sentido común y no tuve respuesta positiva a mi pedido. El protagonismo fue más fuerte que todos los problemas que trajo y trae esta norma”, arremetió.
Según Mársico, uno de los puntos más conflictivos de aquella ordenanza estaba vinculado a la exigencia de cortinas forestales para los productores. “Contemplaba exigencias de casi imposible cumplimiento, incluso poseía penalidades que limitaban la producción”, explicó.
Frente a ese escenario, el edil impulsó una alternativa legislativa que logró respaldo unánime en el Concejo. Así nació la Ordenanza 5643, orientada a flexibilizar y hacer viable la plantación de árboles en el periurbano. “Entendí que debía primar la razonabilidad, traducida en progresividad, etapabilidad y gradualidad para garantizar la aplicabilidad de la norma”, sostuvo.
Sin embargo, el conflicto escaló aún más cuando el Departamento Ejecutivo Municipal decidió vetar la ordenanza. Lejos de retroceder, Mársico redobló la apuesta: impulsó el rechazo al veto y consiguió nuevamente el acompañamiento unánime del Concejo, dejando firme su iniciativa.
“Con el apoyo político de los bloques de Unidos para Cambiar Santa Fe, el Partido Justicialista y La Libertad Avanza, se logró avanzar en una norma que no es regresiva, no modifica las distancias de pulverización y establece obligaciones de plantación posibles, en un trabajo conjunto entre el Estado municipal y los productores”, concluyó.
La secuencia deja al descubierto algo más profundo que una diferencia técnica: una disputa de liderazgo. Mársico ya no busca consensos con Viotti, sino que construye poder propio y redefine el mapa político local. En Rafaela, la campaña parece haber empezado mucho antes de lo previsto.