Mársico volvió a marcar diferencias con Viotti y fue clave para congelar la UCM
La sesión del Concejo Municipal que terminó con una dura derrota legislativa para el intendente Leonardo Viotti dejó varias lecturas políticas. Sin embargo, una de las más relevantes volvió a tener como protagonista al concejal Lisandro Mársico, quien una vez más se apartó del oficialismo y acompañó el proyecto para congelar la actualización de la Unidad de Cuenta Municipal (UCM) hasta diciembre.
Su voto no pasó desapercibido. Por el contrario, resultó determinante para que la iniciativa impulsada por el bloque justicialista lograra reunir los apoyos necesarios y se convirtiera en ordenanza.
No es la primera vez que Mársico adopta una postura diferenciada dentro del espacio que gobierna la ciudad. Ya en debates anteriores vinculados a la política tributaria había expresado reparos sobre los incrementos de tasas y la necesidad de revisar el funcionamiento del Estado municipal antes de trasladar nuevos costos a los contribuyentes.
Un mensaje hacia adentro del oficialismo
Durante el debate, el concejal fundamentó su acompañamiento al proyecto señalando que el Municipio debe avanzar en una reorganización de sus gastos y mejorar la eficiencia en el uso de los recursos públicos.
Mársico sostuvo que comprende las necesidades financieras que enfrenta la administración local, pero consideró que también es necesario revisar determinadas erogaciones y prioridades presupuestarias.
En ese marco, planteó que el Estado municipal debe optimizar su funcionamiento para garantizar mejores resultados con los recursos disponibles.
Su intervención fue interpretada como un llamado de atención hacia la gestión encabezada por Leonardo Viotti, especialmente en un contexto donde la oposición viene cuestionando el manejo de las cuentas públicas y el déficit reflejado en la Cuenta de Inversión.
Un voto que inclinó la balanza
La aprobación del congelamiento de la UCM se concretó con siete votos favorables y dos negativos.
Además del acompañamiento de los cuatro concejales justicialistas y los dos representantes de La Libertad Avanza, el respaldo de Mársico terminó inclinando definitivamente la balanza.
Su decisión dejó expuestas diferencias internas dentro del oficialismo y mostró que no existe una posición monolítica sobre la política tributaria impulsada por el Departamento Ejecutivo.
Mientras los concejales Juan Scavino y Carla Boidi defendieron la necesidad de actualizar la UCM para garantizar recursos al Municipio, Mársico eligió respaldar la postura de quienes consideran que antes de aplicar nuevos aumentos debe avanzarse en una racionalización del gasto.
Un perfil propio
Con esta nueva decisión, Mársico vuelve a consolidar un perfil político propio dentro del Concejo.
Lejos de alinearse automáticamente con cada iniciativa impulsada por el Ejecutivo, el concejal ha demostrado en distintas oportunidades que está dispuesto a fijar posiciones independientes cuando considera que existen alternativas más convenientes para los vecinos.
Su voto en favor del congelamiento tributario no solo tuvo consecuencias prácticas para las finanzas municipales, sino que además generó un fuerte impacto político al convertirse en una de las señales más visibles de las diferencias que atraviesan al oficialismo.
La sesión dejó en claro que el debate sobre los recursos municipales continuará abierto, pero también evidenció que dentro del propio espacio gobernante existen miradas distintas respecto de cómo afrontar los desafíos económicos de la ciudad.
Y en esa discusión, una vez más, Lisandro Mársico decidió diferenciarse.