Plazo fijo tradicional vs. UVA: la baja de la inflación redefine cuál conviene más para ahorrar
- La inflación de mayo fue estimada en 2,1% y superó el rendimiento de los plazos fijos tradicionales.
- Los bancos ofrecen tasas de entre 15% y 23,5% de TNA, equivalentes a rendimientos mensuales inferiores a la inflación.
- El plazo fijo UVA ajusta por inflación y permite preservar el poder adquisitivo del ahorro.
- Las proyecciones indican que el UVA seguirá rindiendo más que el plazo fijo tradicional hasta al menos noviembre.
- El comportamiento del dólar continúa siendo una variable clave para los ahorristas argentinos.
- A partir del último trimestre del año, ambos instrumentos podrían comenzar a acercarse en rentabilidad.
La desaceleración de la inflación volvió a poner en el centro de la discusión a dos de las alternativas de ahorro más utilizadas por los argentinos: el plazo fijo tradicional y el plazo fijo UVA. Con proyecciones de inflación cada vez más moderadas para los próximos meses, los ahorristas buscan determinar cuál de los dos instrumentos permitirá obtener mejores rendimientos y, al mismo tiempo, proteger el capital frente al avance del dólar.
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, elaborado en base a las proyecciones de 46 analistas, estimó que la inflación de mayo fue del 2,1%. Aunque se trata de un nivel más bajo que el observado meses atrás, la cifra todavía se ubica por encima de las tasas que pagan la mayoría de los plazos fijos tradicionales.
Actualmente, los bancos líderes ofrecen tasas nominales anuales (TNA) que oscilan entre el 15% y el 19,5% para colocaciones a 30 días. Traducido a rendimiento mensual, eso implica ganancias de entre 1,23% y 1,6%. Algunas entidades más pequeñas elevan la tasa hasta el 23,5% de TNA, lo que equivale a un retorno mensual cercano al 1,93%.
En todos los casos, el rendimiento queda por debajo de la inflación mensual proyectada, lo que implica que el ahorrista pierde poder adquisitivo si compara la renta obtenida con la suba de precios.
Frente a esa situación, el plazo fijo UVA aparece como la alternativa más competitiva en el corto y mediano plazo. Este instrumento ajusta el capital según el Índice de Precios al Consumidor y permite preservar el poder de compra de los pesos depositados.
Su principal desventaja es el tiempo mínimo de permanencia: según la entidad financiera, los fondos deben quedar inmovilizados entre 90 y 180 días. Existe la posibilidad de precancelación luego de los primeros 30 días, pero en ese caso el banco aplica una tasa muy baja, cercana al 10% de TNA, equivalente a apenas 0,8% mensual.
La comparación entre ambos instrumentos no se limita a la inflación. Para la mayoría de los argentinos, el otro gran parámetro es el dólar. “Antes de hacer un plazo fijo, los ahorristas evalúan si van a mantener el poder adquisitivo de su dinero en base a dos parámetros: el costo de los bienes y servicios domésticos y la paridad cambiaria”, explicó Andrés Méndez, director de AMF Economía.
Según el analista, el plazo fijo UVA seguirá ofreciendo rendimientos positivos hasta avanzado el próximo semestre, mientras que el plazo fijo tradicional continuará siendo superado por la inflación en varios meses más. “El plazo fijo UVA no solo le ganará al plazo fijo tradicional, sino que también mantiene, e incluso puede acrecentar, el poder adquisitivo del dinero”, sostuvo.
Sin embargo, el comportamiento del dólar introduce una variable adicional. En junio, el tipo de cambio acumula una suba del 2,4%, por encima tanto de las tasas de los plazos fijos como de la inflación esperada para el mes, estimada en 2,1%. Aun así, en el acumulado de 2026 el dólar muestra una caída cercana al 1%, mientras que los plazos fijos en pesos acumulan rendimientos alrededor del 13%.
Las proyecciones de los economistas indican que el plazo fijo UVA continuará superando al tradicional al menos hasta noviembre. Para junio, se estima un rendimiento mensual de 2,44% para el UVA frente al 1,72% del tradicional. En julio, la diferencia seguiría siendo favorable al UVA, con 2,2% contra 1,78%.
En agosto, el UVA volvería a imponerse con un rendimiento proyectado del 2,05%, mientras que el plazo fijo tradicional rondaría el 1,77%. Para septiembre, las estimaciones ubican al UVA en torno al 1,9% mensual y al tradicional en 1,72%.
A partir de octubre y noviembre, ambos instrumentos comenzarían a acercarse más en términos de rentabilidad, en línea con la desaceleración inflacionaria y la eventual estabilización de las tasas de interés.
En definitiva, pese a la baja de la inflación, el plazo fijo UVA sigue siendo la opción más rentable en el escenario actual. El ajuste por inflación continúa compensando la pérdida de valor del peso, mientras que el plazo fijo tradicional todavía no logra ofrecer tasas suficientes para igualar el avance de los precios y, en algunos períodos, tampoco el movimiento del dólar.