ECONOMÍA David FRENKEL

El riesgo país argentino toca mínimos de 2018

El indicador financiero más observado por los inversores locales ha quebrado una barrera histórica en una jornada de euforia global. El riesgo país de la Argentina se desplomó hasta los 425 puntos básicos, registrando un retroceso de 11 unidades y alcanzando su nivel más bajo desde abril de 2018. Este derrumbe del índice que elabora el banco JP Morgan consolida la tendencia de compresión de tasas que viene experimentando la deuda soberana nacional, beneficiada por un escenario de fuerte distensión geopolítica y por mejoras clave en la percepción crediticia interna.

El catalizador internacional del día fue el sorpresivo anuncio de un acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán, que pone fin a tres meses de hostilidades y destraba el tránsito en el Estrecho de Ormuz. La reapertura de este canal neurálgico derrumbó el precio del petróleo un 4% y provocó una fuerte suba de los bonos del Tesoro norteamericano. El consecuente descenso en el rendimiento de los activos de refugio mundial generó un clima de "viento de cola" que empujó al alza a los Bonares y Globales argentinos, los cuales ganaron un 0,6% en promedio en sus emisiones dolarizadas.

A este panorama de alivio global se sumó un factor doméstico decisivo que aceleró la caída del riesgo país. La agencia Standard & Poor’s (S&P) elevó la calificación de la deuda argentina, convalidando la mejora que previamente había otorgado Fitch. Según explicaron analistas de Wall Street, este ascenso normativo es fundamental para perforar el piso de los 400 puntos básicos, ya que permite a los grandes fondos de inversión internacionales volver a comprar deuda argentina, al haber salido el país de la restrictiva categoría de peligro "CCC".

La fuerte caída del indicador refleja que el mercado internacional comienza a convalidar las reformas macroeconómicas locales bajo una mirada de menor incertidumbre. Las proyecciones para los próximos meses indican que el riesgo país podría seguir comprimiéndose si el Banco Central mantiene su agresivo ritmo de acumulación de reservas y si se concreta el pago de los cupones soberanos pautado para julio. De consolidarse este sendero descendente, la Argentina se posiciona de manera inmejorable para recuperar el acceso a los mercados voluntarios de crédito antes de lo previsto por el consenso de los analistas.