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La caída de empresas se profundiza y enciende nuevas alarmas sobre el empleo formal

  • Marzo registró una pérdida de 2.011 empresas empleadoras en todo el país.
  • La caída interanual alcanzó a 14.203 firmas y acumula 25 meses consecutivos de retroceso.
  • La reducción de empresas está acompañada por una disminución del empleo formal privado.
  • La industria manufacturera y el comercio aparecen entre los sectores más afectados.
  • Las cámaras empresarias reclaman alivio fiscal y medidas para fortalecer la competitividad.
  • Buenos Aires, Córdoba, CABA y Santa Fe concentran gran parte de las pérdidas registradas.

La estructura productiva argentina continúa mostrando señales de deterioro. Los últimos datos oficiales reflejan una aceleración en la desaparición de empresas empleadoras, un fenómeno que se viene registrando desde hace más de dos años y que se ha transformado en uno de los indicadores más observados por economistas, cámaras empresarias y especialistas en mercado laboral.

De acuerdo con información correspondiente a marzo, el país registró una reducción de 2.011 empresas empleadoras respecto del mes anterior. En la comparación interanual, la pérdida alcanzó a 14.203 firmas, consolidando una tendencia negativa que ya acumula 25 meses consecutivos de retroceso.

Las cifras muestran además que la contracción no solo se mantiene, sino que se profundiza. El resultado de marzo representó la caída interanual más pronunciada desde que comenzó la actual secuencia descendente, reflejando las dificultades que atraviesan numerosos sectores productivos en un contexto económico marcado por cambios estructurales, apertura comercial, presión fiscal y un consumo que aún no logra recuperar dinamismo.

La reducción del número de empresas tiene una consecuencia directa sobre el mercado laboral formal. Desde la asunción del gobierno de Javier Milei, la cantidad de empleadores registrados disminuyó significativamente, mientras que también se registró una importante pérdida de puestos de trabajo privados formales y una reducción del empleo en casas particulares.

Los sectores más afectados por esta dinámica son la industria manufacturera y el comercio, dos actividades que históricamente han concentrado una parte importante del empleo privado argentino. La industria registró la mayor caída relativa en cantidad de empresas, mientras que el comercio encabezó las pérdidas en términos absolutos.

También mostraron retrocesos actividades vinculadas al agro y la construcción, confirmando que la tendencia no se limita a un único segmento económico sino que alcanza a gran parte del entramado productivo nacional.

En el sector industrial, especialmente entre las pequeñas y medianas empresas, crece la preocupación por la evolución de la actividad. Algunos rubros manufactureros continúan operando con niveles reducidos de utilización de capacidad instalada, lo que limita las posibilidades de expansión y genera incertidumbre sobre futuras inversiones.

Entre las principales inquietudes empresariales aparece el incremento de las importaciones y la competencia con productos provenientes de economías que cuentan con distintos mecanismos de apoyo estatal. Representantes industriales sostienen que la competencia internacional resulta cada vez más intensa y advierten sobre las dificultades que enfrentan muchas firmas nacionales para sostener márgenes de rentabilidad.

A pesar de ese escenario, numerosos empresarios destacan que la prioridad continúa siendo mantener operativas las compañías, aun en contextos complejos. En muchos casos, la estrategia pasa por reducir costos y reorganizar estructuras antes que abandonar definitivamente la actividad.

Desde el sector comercial también se multiplican los reclamos por medidas que permitan aliviar la situación financiera de las pequeñas y medianas empresas. Entre las demandas más recurrentes figuran una reducción de la presión tributaria, mecanismos de regularización de deudas y herramientas que faciliten la continuidad de negocios afectados por la caída del consumo.

Las entidades empresarias sostienen que muchas pymes arrastran importantes niveles de endeudamiento y consideran que una mejora en las condiciones fiscales podría contribuir a preservar puestos de trabajo y evitar nuevos cierres.

La distribución geográfica de la caída también muestra un fuerte impacto en los principales centros económicos del país. La provincia de Buenos Aires encabeza la pérdida de empresas en términos absolutos, seguida por Córdoba, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Santa Fe.

Estas jurisdicciones concentran la mayor parte de la actividad económica nacional, por lo que su evolución tiene una incidencia determinante sobre las estadísticas generales del país. En contraste, solo una provincia logró exhibir una leve mejora en la comparación interanual.

Los datos consolidan una preocupación creciente sobre la evolución del empleo formal y la capacidad de supervivencia de las empresas en un escenario de transformación económica. Mientras el Gobierno sostiene que las reformas en marcha apuntan a generar condiciones más favorables para el crecimiento futuro, distintos sectores productivos advierten que la transición está generando costos significativos para parte del entramado empresarial.

La evolución de estos indicadores durante los próximos meses será clave para determinar si la actividad logra estabilizarse o si la tendencia de pérdida de empresas continúa profundizándose.