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La inflación mayorista desaceleró su marcha en mayo y mostró una moderación tras el impacto energético de abril

  • La energía eléctrica registró el mayor aumento mensual dentro del índice
  • Los productos químicos continuaron liderando las presiones sobre los costos
  • Los bienes importados mostraron incrementos superiores al promedio general
  • El petróleo y el gas siguen encabezando las subas en la comparación interanual
  • La evolución de los precios energéticos será determinante para la inflación del segundo semestre

La evolución de los precios mayoristas registró una significativa desaceleración durante mayo y ofreció una señal de alivio luego de la fuerte aceleración observada el mes anterior. Tras el salto provocado por el encarecimiento de la energía a nivel internacional, el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) volvió a ubicarse en una trayectoria más moderada, aunque todavía con sectores que continúan ejerciendo presión sobre la estructura de costos de la economía.

Los datos oficiales reflejaron que la inflación mayorista alcanzó el 2,5% en mayo, muy por debajo del 5,2% registrado en abril. El retroceso en el ritmo de crecimiento de los precios permitió recuperar niveles más cercanos a los observados durante el primer trimestre del año, cuando la dinámica inflacionaria mostraba una tendencia de mayor estabilidad.

El comportamiento del índice estuvo explicado por un incremento de 2,5% en los productos nacionales y de 3,1% en los bienes importados. De esta manera, la inflación mayorista acumuló una suba de 14,4% en los primeros cinco meses de 2026, mientras que la variación interanual alcanzó el 34,5%.

A diferencia de lo ocurrido en abril, cuando el encarecimiento del petróleo y del gas concentró buena parte de las presiones inflacionarias, durante mayo los aumentos se distribuyeron entre distintos segmentos de la actividad económica. Esto permitió una menor incidencia de los factores energéticos sobre el índice general, aunque esos sectores continúan ocupando un lugar central dentro de la estructura de costos.

Entre los rubros que más contribuyeron al resultado mensual se destacaron las sustancias y productos químicos, que aportaron 0,65 puntos porcentuales al índice. También tuvieron incidencia la energía eléctrica, los productos refinados del petróleo, alimentos y bebidas, además del petróleo crudo y el gas.

La energía siguió mostrando incrementos relevantes. La división de energía eléctrica encabezó las subas con un aumento de 14,7% respecto del mes anterior, consolidándose como el segmento con mayor variación dentro del relevamiento. Por detrás se ubicaron las sustancias y productos químicos, con una expansión de 7,2%.

Los bienes importados también reflejaron una dinámica alcista superior al promedio general, con un incremento de 3,1%, en un contexto en el que los costos internacionales continúan trasladándose parcialmente a la economía local.

En contraste, los productos primarios registraron una evolución más moderada. El avance promedio fue de 1,7%, aunque dentro de ese grupo se observó una marcada caída de 11,7% en los productos pesqueros, lo que contribuyó a compensar parcialmente las subas verificadas en otras actividades vinculadas al agro y a la producción energética.

Dentro de las manufacturas, el comportamiento fue relativamente contenido. Alimentos y bebidas aumentaron 1,9%; los productos textiles avanzaron 2,9%; papel y productos de papel crecieron 2,6%; mientras que maquinaria y equipos mostraron una suba de 1,4%.

La comparación interanual permite observar con mayor claridad cuáles son los sectores que siguen liderando las presiones inflacionarias. En ese sentido, el petróleo crudo y el gas exhibieron un incremento de 72% en los últimos doce meses. Los productos refinados del petróleo acumularon una suba de 64,5%, mientras que los productos primarios avanzaron 48,8%.

Estos números confirman que la energía continúa siendo uno de los principales factores de aumento en los costos mayoristas, aun cuando las tensiones internacionales comenzaron a mostrar señales de distensión en las últimas semanas.

La reciente moderación en los precios internacionales del petróleo, favorecida por una reducción de las tensiones geopolíticas que habían afectado a los mercados energéticos, aparece como uno de los elementos que explican la desaceleración observada durante mayo. Sin embargo, los analistas continúan observando con atención la evolución de los insumos energéticos y químicos, considerados determinantes para el comportamiento futuro de los precios.

De cara al segundo semestre, la consolidación de esta tendencia dependerá en buena medida de la estabilidad de los mercados internacionales y de la capacidad de los sectores productivos para absorber los costos acumulados durante los últimos meses. Mientras tanto, la desaceleración registrada en mayo aporta una señal favorable para las expectativas inflacionarias, aunque todavía persisten desafíos vinculados a los componentes más sensibles de la estructura productiva.