Santa Fe cerró los primeros cinco meses con déficit, pero sostiene la inversión y el gasto con fondos propios
El Gobierno de Santa Fe difundió su primer informe financiero del año y confirmó que las cuentas provinciales registraron un resultado negativo durante los primeros cinco meses de 2026. Sin embargo, desde el Ministerio de Economía remarcaron que el desequilibrio fue previsto dentro de una estrategia fiscal orientada a sostener la actividad económica y mantener el ritmo de inversión pública en un contexto nacional complejo.
De acuerdo con los datos oficiales, entre enero y mayo la provincia acumuló ingresos por $5,56 billones, mientras que los gastos totales alcanzaron los $6,15 billones. Como consecuencia, el resultado financiero parcial arrojó un déficit cercano a los $595.000 millones.
Las autoridades provinciales explicaron que esa diferencia se financió mediante fuentes genuinas de recursos y disponibilidades acumuladas en ejercicios anteriores, evitando la generación de deuda flotante o atrasos en pagos vinculados a obras y compromisos asumidos por el Estado.
El informe, que representa la primera publicación oficial de datos fiscales de 2026, sostiene que la administración provincial aplicó una política de carácter anticíclico destinada a amortiguar el impacto de la desaceleración económica nacional y preservar niveles de actividad superiores al promedio del país.
En materia de ingresos, la mayor parte de los recursos provino de la recaudación tributaria. Los impuestos representaron cerca de tres cuartas partes de los ingresos corrientes provinciales, mientras que las contribuciones al sistema de seguridad social constituyeron la segunda fuente de financiamiento más importante.
Los números muestran además una fuerte dependencia de tres tributos principales. El impuesto sobre los Ingresos Brutos, el IVA y el Impuesto a las Ganancias concentraron casi el 90% de la recaudación tributaria total obtenida por la provincia durante el período analizado.
Uno de los aspectos que más preocupa a Economía es la evolución de los recursos coparticipables. Los fondos provenientes de impuestos nacionales crecieron por debajo de la inflación acumulada, lo que implica una pérdida de capacidad de compra en términos reales para las finanzas provinciales.
En cuanto a los gastos, las remuneraciones del personal estatal continuaron siendo el principal componente del presupuesto. Los salarios representaron más del 44% del gasto corriente acumulado y registraron una suba interanual superior a la inflación, producto de las políticas de actualización salarial implementadas durante este año.
A pesar del déficit financiero, el informe destaca que la provincia mantuvo un resultado operativo positivo. Es decir, los ingresos corrientes fueron suficientes para cubrir el funcionamiento habitual del Estado, generando un ahorro económico superior a los $81.000 millones.
Desde el Ejecutivo consideran que este dato refleja una política de control sobre el gasto corriente, permitiendo destinar recursos a otras áreas estratégicas sin comprometer el funcionamiento diario de la administración pública.
Otro de los puntos destacados del reporte es la continuidad de la obra pública. Durante los primeros cinco meses del año, la inversión de capital superó los $713.000 millones y registró un crecimiento interanual cercano al 72%.
El Ministerio de Economía subrayó que la ejecución de infraestructura sigue siendo una prioridad para la gestión provincial y explicó que gran parte de esos desembolsos se financiaron con excedentes acumulados durante los ejercicios 2024 y 2025.
Además de los ahorros generados en años anteriores, la provincia utilizó recupero de anticipos, recursos de capital y líneas de financiamiento específicas destinadas a proyectos de obra pública para sostener el nivel de inversión.
Según la evaluación oficial, esta combinación de herramientas permitió afrontar el incremento de las erogaciones sin recurrir a mecanismos que comprometan la estabilidad financiera de corto plazo. De esta manera, el Gobierno busca sostener el ritmo de ejecución de proyectos estratégicos mientras enfrenta una reducción real de los recursos provenientes de la coparticipación nacional.
El panorama fiscal de los primeros meses del año refleja así una administración que apuesta a utilizar reservas y recursos acumulados para mantener la actividad económica, financiar obras y sostener el nivel de gasto público, aun en un escenario de menores ingresos reales y desaceleración económica a nivel nacional.