ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

La economía habría mostrado una mejora en mayo, aunque persiste una recuperación desigual entre los distintos sectores

  • Las proyecciones privadas anticipan una recuperación de la actividad económica durante mayo.
  • El agro, la energía y la construcción continúan siendo los principales motores del crecimiento.
  • La economía mantiene una evolución irregular con alternancia de subas y bajas mensuales.
  • El consumo, el comercio y el crédito privado siguen mostrando señales de debilidad.
  • La recuperación de los salarios reales será determinante para fortalecer la demanda interna.
  • Los analistas consideran que el crecimiento todavía no alcanza de manera uniforme a todos los sectores de la economía.

Los primeros indicadores económicos correspondientes a mayo muestran señales de recuperación respecto de abril y permiten anticipar un leve repunte de la actividad. Sin embargo, los analistas coinciden en que el crecimiento continúa siendo irregular y que la economía todavía alterna avances y retrocesos mensuales, sin lograr consolidar una tendencia sostenida.

Tras la caída registrada en abril, cuando el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) retrocedió 1,5% en la comparación desestacionalizada, las proyecciones privadas apuntan ahora a una recuperación moderada durante mayo. Las estimaciones oscilan entre un crecimiento del 0,3% y el 0,8%, impulsado principalmente por el buen desempeño del sector agropecuario, la producción energética y la construcción.

El principal motor del repunte vuelve a ser el campo. La aceleración de la cosecha de soja, favorecida por la mejora de las condiciones climáticas luego de las lluvias que habían retrasado las tareas durante abril, permitió incrementar la producción y fortalecer la actividad vinculada a toda la cadena agroindustrial.

A ello se sumó una evolución favorable en otras actividades primarias, como la producción ganadera y lechera, que también mostraron mejoras durante el mes. En paralelo, la energía continuó consolidándose como uno de los sectores de mayor dinamismo, acompañando el crecimiento registrado durante los últimos meses.

La construcción también exhibió señales positivas, reflejadas tanto en el aumento de los despachos de cemento como en otros indicadores vinculados a la actividad. La industria siderúrgica y parte del complejo automotor registraron, además, mejoras parciales, aunque con un comportamiento todavía dispar según cada segmento.

No obstante, detrás de esos resultados positivos persisten dificultades en buena parte de la economía vinculada al consumo interno. Diversos relevamientos privados muestran que el comercio continúa exhibiendo debilidad, mientras que el crédito al sector privado sigue sin recuperar el dinamismo esperado.

Entre los indicadores que reflejan esa situación aparecen la caída de los préstamos destinados a familias y empresas, una reducción en las cantidades importadas de bienes y un descenso en el patentamiento de vehículos, variables que continúan mostrando un comportamiento moderado pese a la desaceleración de la inflación.

Los especialistas sostienen que esta combinación de sectores con fuerte crecimiento y otros todavía rezagados explica la dinámica de "serrucho" que viene mostrando la economía desde hace varios meses, alternando subas y bajas sin consolidar un proceso uniforme de expansión.

En ese contexto, la producción de bienes mantiene un desempeño superior al de los servicios. Mientras actividades como el agro, la minería, la energía y parte de la industria continúan liderando la recuperación, otros rubros vinculados al mercado interno todavía enfrentan una demanda insuficiente.

De cara a los próximos meses, las perspectivas dependerán en buena medida de la evolución de dos variables consideradas centrales por los analistas: el poder adquisitivo de los salarios y el comportamiento del crédito privado.

Si el proceso de desaceleración inflacionaria logra sostenerse, los ingresos reales podrían recuperar parte del terreno perdido, favoreciendo una mejora gradual del consumo. Sin embargo, ese escenario todavía aparece condicionado por el elevado nivel de morosidad que registra el sistema financiero, un factor que limita la expansión del crédito y mantiene cautelosas a las entidades bancarias.

También existe consenso en que la recuperación económica difícilmente reproduzca la intensidad observada durante algunos tramos de 2024. La mejora actual luce más gradual y focalizada en determinados sectores exportadores, mientras que el comercio, numerosos servicios y parte de la industria orientada al mercado interno continúan mostrando un ritmo de crecimiento más lento.

En paralelo, algunos economistas consideran que una mejora del tipo de cambio real podría contribuir a fortalecer la competitividad de determinados sectores productivos, especialmente la construcción y algunas actividades industriales, aunque advierten que cualquier modificación deberá compatibilizarse con el objetivo oficial de mantener el proceso de desinflación.

Por ahora, los datos preliminares de mayo permiten anticipar una recuperación parcial de la actividad económica, pero todavía insuficiente para hablar de una expansión generalizada. El desafío del Gobierno será transformar ese rebote en una tendencia sostenida que alcance también a los sectores más vinculados al consumo y al empleo, consolidando un crecimiento más equilibrado durante la segunda mitad del año.