Irán se prepara para un funeral multitudinario de Ali Khamenei en medio de una fuerte demostración de poder
Irán comenzó este viernes los preparativos finales para el funeral de Estado del líder supremo Ali Khamenei, cuyo cuerpo ya fue trasladado a la Gran Mosala del Imán Jomeini, en Teherán. Las ceremonias oficiales se iniciarán el sábado y se extenderán durante tres días, en un contexto en el que el gobierno busca convertir el homenaje en una muestra de respaldo popular a la República Islámica tras la reciente guerra con Estados Unidos e Israel.
El féretro, cubierto con la bandera iraní, fue recibido en el principal complejo religioso y cultural de la capital, donde ya se instalaron enormes retratos del líder fallecido, junto a banderas negras en señal de duelo y banderas rojas, utilizadas como símbolo del martirio y de la reivindicación de quienes murieron en combate.
Las autoridades estiman que entre 15 y 20 millones de personas podrían participar únicamente en las actividades previstas en Teherán, una convocatoria que sería una de las más numerosas de la historia reciente del país.
Los actos oficiales, que originalmente estaban previstos para marzo, debieron postergarse debido al conflicto bélico que enfrentó a Irán con Estados Unidos e Israel. Finalmente, el cronograma incluirá ceremonias religiosas y homenajes en Teherán, Qom, Mashhad e incluso en Irak, antes del entierro definitivo del máximo referente religioso iraní.
Desde el gobierno sostienen que la masiva participación ciudadana será una señal de unidad nacional luego de la guerra. En esa línea, el imán del rezo del viernes en Qom, Mohammad Saidi, aseguró que la presencia de millones de personas en la despedida del líder "será un nuevo referéndum en favor de la República Islámica".
Para garantizar la asistencia, el régimen desplegó un amplio operativo logístico que contempla transporte, hospedaje y distribución de alimentos para los simpatizantes que llegarán desde distintas provincias. La estrategia apunta a exhibir capacidad de movilización y fortaleza política en un momento especialmente sensible para el país, tras un conflicto que las autoridades consideran una amenaza directa para la continuidad del sistema iraní.