Caputo intensifica las intervenciones para contener al dólar y sostener el tipo de cambio por debajo de los $1.500
- El Gobierno reforzó las intervenciones para mantener el dólar oficial por debajo de los 1.500 pesos.
- La oferta de cobertura cambiaria del sector público aumentó significativamente durante junio.
- El Banco Central utiliza bonos dólar linked y contratos de futuros para contener la presión del mercado.
- Los analistas prevén mayores tensiones cambiarias durante el segundo semestre.
- Algunas consultoras advierten que la autoridad monetaria dispone de menos instrumentos para intervenir.
- El equipo económico busca preservar la estabilidad cambiaria y evitar impactos sobre la inflación.
El Gobierno nacional reforzó en las últimas semanas su estrategia de intervención en los mercados financieros para contener la presión sobre el tipo de cambio oficial y evitar que el dólar mayorista supere, en el corto plazo, la barrera de los $1.500. La política impulsada por el ministro de Economía, Luis Caputo, combina una mayor participación en los mercados de instrumentos dólar linked y contratos de futuros, con el objetivo de moderar las expectativas cambiarias y preservar la estabilidad financiera.
La estrategia comenzó a reflejarse con mayor intensidad durante el cierre de junio y se mantuvo en los primeros días de julio. Según estimaciones del mercado, la oferta de cobertura cambiaria proporcionada por el sector público alcanzó un equivalente cercano a los 6.100 millones de dólares al finalizar el mes pasado, impulsada principalmente por la colocación de títulos ajustados por la evolución del tipo de cambio y, en menor medida, por operaciones en el mercado de futuros.
Ese volumen representó un incremento significativo respecto de las semanas anteriores y evidencia la decisión del equipo económico de ampliar las herramientas destinadas a absorber la demanda de cobertura por parte de los inversores.
Hasta el momento, la estrategia logró estabilizar parcialmente la cotización oficial. Durante los últimos días, el dólar mayorista se mantuvo dentro de un rango cercano a los 1.480 y 1.490 pesos, alejándose de la posibilidad de superar el umbral de los 1.500 pesos que distintos analistas identifican como el límite que el Ministerio de Economía procura sostener en esta etapa.
En paralelo, el Banco Central también redujo el ritmo de compras de divisas para las reservas internacionales, una decisión interpretada por operadores financieros como parte del mismo esquema orientado a moderar las presiones sobre el mercado cambiario.
Aun así, los especialistas consideran que la calma observada en las últimas jornadas no elimina los desafíos previstos para el segundo semestre. La disminución estacional en el ingreso de divisas provenientes del sector exportador y una mayor demanda de cobertura por parte de empresas e inversores continúan siendo factores que podrían incrementar la presión sobre el tipo de cambio.
Si bien el nivel actual de intervención resulta elevado, todavía se encuentra por debajo del registrado durante octubre del año pasado, cuando la incertidumbre política y financiera llevó al Banco Central a desplegar un volumen considerablemente mayor de operaciones en el mercado de futuros para contener la volatilidad cambiaria.
Los datos correspondientes a los primeros días de julio muestran que el equipo económico mantiene activa esa estrategia. El volumen de contratos abiertos en el mercado de futuros continuó creciendo, mientras que también se registró una intensa operatoria sobre títulos dólar linked utilizados por la autoridad monetaria para ofrecer cobertura a los participantes del mercado.
No obstante, algunas consultoras advierten que el Banco Central estaría agotando buena parte de los instrumentos que venía utilizando para intervenir. En particular, sostienen que la disponibilidad de determinados títulos ajustados por tipo de cambio comenzó a reducirse luego de las operaciones realizadas durante las últimas semanas.
Ante ese escenario, algunos analistas estiman que podrían implementarse nuevos mecanismos de reorganización de activos dentro del propio sector público para dotar nuevamente al Banco Central de instrumentos que le permitan continuar interviniendo si la presión cambiaria persiste.
Pese a las tensiones, desde distintas firmas de análisis financiero consideran que el rango actual del dólar oficial resulta compatible con la estrategia económica del Gobierno. Según esa visión, mantener la cotización entre 1.400 y 1.500 pesos permitiría preservar un equilibrio razonable entre competitividad, expectativas inflacionarias y estabilidad financiera.
Además, sostienen que mientras el tipo de cambio permanezca dentro de esos valores disminuiría el incentivo para una dolarización más intensa de las carteras, contribuyendo a reducir la volatilidad del mercado.
Sin embargo, los especialistas coinciden en que el comportamiento del dólar durante la segunda mitad del año dependerá de múltiples factores, entre ellos la evolución de la inflación, la acumulación de reservas internacionales, el ingreso de divisas por exportaciones y el clima financiero previo al calendario electoral.
En ese contexto, el Gobierno apuesta a sostener una administración activa del mercado cambiario para evitar movimientos bruscos que puedan trasladarse a los precios y poner en riesgo el proceso de desaceleración inflacionaria, considerado uno de los principales objetivos económicos de la actual gestión.