¿La leche inflama? Qué dice la evidencia científica sobre una de las creencias más difundidas acerca de los lácteos
Durante años, la leche ha sido señalada por supuestamente provocar inflamación y favorecer distintos problemas de salud.
Sin embargo, especialistas aseguran que gran parte de estas afirmaciones no están respaldadas por la evidencia científica y recuerdan que los lácteos continúan siendo una de las fuentes nutricionales más estudiadas de la alimentación humana.
Según informó Infosalus, la traumatóloga y divulgadora científica Inés Moreno Sánchez analizó la evidencia disponible sobre el consumo de leche en su libro Homo imperfectus (Espasa). La especialista cuestionó las corrientes que presentan a los lácteos como alimentos inflamatorios o perjudiciales.
Moreno Sánchez explicó que alrededor del 90% de la población europea presenta persistencia de lactasa, una adaptación genética que permite digerir la lactosa durante la vida adulta. En estas personas, algunos componentes de la leche podrían incluso tener efectos beneficiosos.
Entre ellos mencionó la lactoferrina, una proteína con capacidad antioxidante al captar hierro libre, y los ácidos grasos de cadena corta presentes en lácteos fermentados, asociados con una menor inflamación intestinal. También destacó la presencia de péptidos bioactivos, con posibles efectos sobre la regulación de la presión arterial.
Posibles beneficios metabólicos y cardiovasculares
De acuerdo con los datos citados por la autora, el consumo diario de leche se asocia con una reducción del 13% en el riesgo de síndrome metabólico, del 19% en obesidad, del 13% en diabetes tipo 2 y del 12% en enfermedades cardiovasculares, especialmente en consumidores de lácteos enteros.
La especialista comparó además el aporte de calcio: un vaso de leche de vaca aporta aproximadamente 300 mg de calcio, mientras que bebidas vegetales como la de almendras sin fortificar contienen cantidades significativamente menores.
Leche entera frente a leche desnatada
Moreno Sánchez señaló que la grasa de la leche entera contiene más de 400 ácidos grasos diferentes, algunos de los cuales se han asociado con menor riesgo cardiometabólico, menor inflamación sistémica y menor incidencia de diabetes tipo 2.
También indicó que su mayor efecto de saciedad podría contribuir a reducir la ingesta total de alimentos, especialmente en la infancia, donde algunos estudios asocian su consumo con menor riesgo de sobrepeso.
Además, el consumo de leche podría ayudar a moderar los picos de glucosa postprandial, gracias a su combinación de proteínas, grasas y otros nutrientes.
Más allá del calcio
La especialista remarcó que la leche aporta proteínas de alto valor biológico, vitamina B12, fósforo, potasio, magnesio y zinc. Además, su calcio presenta una biodisponibilidad del 30% al 35%, superior a la de muchos vegetales.
Las proteínas lácteas contienen todos los aminoácidos esenciales, y la vitamina B12 cumple un rol clave en el funcionamiento neurológico.
Por último, Moreno Sánchez subrayó la importancia de una adecuada ingesta de calcio y proteínas durante etapas clave como la juventud, ya que allí se alcanza el pico de masa ósea, y recordó que la salud ósea también depende de la actividad física regular.