La CGT lanzó un plan de lucha con movilizaciones escalonadas y prepara el camino hacia un nuevo paro general
- La CGT definió un plan de lucha basado en movilizaciones, asambleas y acciones de protesta para incrementar la presión sobre el Gobierno nacional.
- El cronograma comenzará el 22 de julio con una marcha en apoyo a los jubilados y continuará con distintas movilizaciones durante agosto, septiembre y noviembre.
- Las protestas incluirán reclamos por la situación económica, el endeudamiento de las familias, la industria, el salario y otros conflictos laborales y sociales.
- Las centrales sindicales priorizarán la presencia en las calles y acciones de difusión por encima de los paros tradicionales para ampliar la participación y sostener el conflicto.
- Los dirigentes buscarán sumar a movimientos sociales, organizaciones provinciales y otros sectores para fortalecer el alcance del plan de lucha.
- El conjunto de las medidas apunta a construir las condiciones para una futura protesta nacional que podría derivar en un nuevo paro general.
La Confederación General del Trabajo (CGT) definió el esquema de un nuevo plan de lucha que tendrá como eje una sucesión de movilizaciones callejeras y acciones de protesta en distintos puntos del país, con el objetivo de incrementar la presión sobre el Gobierno nacional y construir las condiciones para una futura medida de fuerza de alcance general.
La estrategia, que algunos dirigentes sindicales definieron como un plan de lucha "a la francesa", fue acordada durante la primera reunión de la comisión organizativa de las protestas, realizada en la sede de la central obrera. Del encuentro participaron representantes de la CGT, las dos CTA y dirigentes de las principales confederaciones sindicales de los sectores industrial, transporte, energía, alimentación y comunicaciones.
El cronograma comenzará el próximo 22 de julio con una movilización frente al Congreso Nacional para acompañar el reclamo que los jubilados realizan semanalmente en demanda de mejoras en sus haberes y de cambios en las políticas previsionales.
La agenda continuará el 7 de agosto con la tradicional marcha de San Cayetano, organizada junto con movimientos sociales, mientras que posteriormente se prevén nuevas convocatorias frente al Ministerio de Economía para cuestionar el nivel de endeudamiento de familias y pequeñas y medianas empresas, además de actividades durante la Semana Social de la Iglesia y una movilización por el Día de la Industria, previsto para el 2 de septiembre.
El plan también contempla una convocatoria en el marco de la próxima reunión del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil y otra acción cuando se concrete la visita del papa León XIV a la Argentina, prevista para noviembre.
Según lo acordado por las organizaciones sindicales, esta serie de protestas tendrá como objetivo fortalecer la presencia en las calles y ampliar la participación de distintos sectores sociales antes de avanzar hacia una protesta nacional de mayor magnitud, que podría incluir un nuevo paro general.
Durante la reunión existió consenso en no postergar las medidas hasta después del Mundial de Fútbol y comenzar cuanto antes con las acciones de protesta. Uno de los dirigentes que impulsó esa posición fue Juan Carlos Schmid, titular de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), quien propuso iniciar las movilizaciones con el reclamo de los jubilados y continuar con acciones vinculadas a la situación económica y sanitaria.
Además de las marchas, el esquema contempla la realización de asambleas en los lugares de trabajo, concentraciones sectoriales y diversas acciones de difusión destinadas a explicar los reclamos sindicales. Entre ellas se prevé la distribución de material informativo en estaciones ferroviarias, terminales de transporte y aeropuertos de todo el país.
Desde la conducción sindical sostienen que esta modalidad permitirá mantener un alto nivel de visibilidad pública de los conflictos y, al mismo tiempo, reducir el impacto de las restricciones establecidas por la legislación laboral para las huelgas en servicios esenciales, además de evitar los descuentos salariales derivados de los paros tradicionales.
Otro de los puntos analizados fue la necesidad de fortalecer la presencia territorial del movimiento sindical. En ese sentido, el cotitular de la CGT, Jorge Sola, propuso conformar grupos de dirigentes que acompañen conflictos específicos tanto en el Área Metropolitana de Buenos Aires como en las distintas provincias, en coordinación con las delegaciones regionales de la central obrera.
Durante el encuentro también se impulsó una mayor articulación con cámaras empresariales provinciales y otros actores sociales. En ese marco, Rodolfo Daer planteó organizar una movilización por el Día de la Industria con el propósito de visibilizar las dificultades que enfrentan tanto las empresas como los trabajadores del sector manufacturero.
Por su parte, la CTA Autónoma propuso aprovechar la visita del papa León XIV para desarrollar una amplia convocatoria que exprese los reclamos sociales y laborales, mientras que junto con la CGT y la CTA de los Trabajadores ratificó la decisión de profundizar la coordinación de protestas en todo el país mediante plenarios, asambleas y acciones conjuntas.
A este escenario también se sumará un paro nacional docente que impulsan los gremios nucleados en la Secretaría de Políticas Educativas de la CGT. La medida, prevista para agosto, contaría además con la adhesión de CTERA y otras organizaciones sindicales del sector educativo, ampliando así el alcance del plan de lucha que las centrales obreras comenzaron a poner en marcha.