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Alejandra Monteoliva cuestionó un ranking internacional sobre seguridad y defendió las estadísticas oficiales

  • El Gobierno rechazó las conclusiones del Índice Global de Paz 2026 sobre la Argentina.
  • Alejandra Monteoliva cuestionó la metodología utilizada para elaborar el ranking internacional.
  • La ministra sostuvo que un índice de paz no debe equipararse con las estadísticas de seguridad ciudadana.
  • El Ejecutivo defendió los datos del Sistema Nacional de Información Criminal como referencia oficial.
  • Según el Gobierno, la tasa de homicidios alcanzó en 2025 el nivel más bajo registrado en el país.
  • La polémica reabrió el debate sobre los criterios utilizados para medir la evolución de la seguridad.

La ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, salió al cruce de un informe internacional que ubicó a la Argentina entre los países que más retrocedieron en materia de paz durante el último año y cuestionó tanto la metodología empleada como la interpretación que distintos sectores realizaron de sus resultados. La funcionaria sostuvo que el estudio no refleja la realidad actual de la seguridad ciudadana y aseguró que se están confundiendo indicadores de naturaleza diferente.

La polémica se originó tras la publicación del Índice Global de Paz 2026, elaborado por el Institute for Economics & Peace, que ubicó a la Argentina en el puesto 72 entre 163 países, veinte posiciones por debajo de la medición anterior. El informe atribuyó ese retroceso al incremento de los enfrentamientos registrados durante manifestaciones y a las muertes vinculadas con el crimen organizado, particularmente en la provincia de Santa Fe.

Frente a esas conclusiones, Monteoliva utilizó sus redes sociales para rechazar el análisis y afirmó que resulta incorrecto presentar ese índice como si fuera una medición directa de la seguridad pública. En su publicación calificó como "falso" que la situación delictiva del país haya empeorado en los términos planteados por el estudio y sostuvo que se están omitiendo aspectos centrales para interpretar correctamente la información.

Según explicó la ministra, el Índice Global de Paz evalúa variables vinculadas con conflictos internos, estabilidad institucional y otros factores de carácter amplio, por lo que, a su entender, no constituye un parámetro adecuado para medir la evolución de los delitos comunes ni el desempeño de las políticas de seguridad.

La funcionaria también cuestionó el desfase temporal que, según indicó, presenta la metodología del organismo internacional. En ese sentido, sostuvo que varias de las variables consideradas corresponden a situaciones que actualmente muestran una evolución diferente, especialmente en zonas que durante los últimos años concentraron elevados índices de violencia.

Como ejemplo mencionó la ciudad de Rosario, donde aseguró que los indicadores criminales experimentaron una reducción significativa a partir de la implementación de las políticas de seguridad impulsadas por el Gobierno nacional en coordinación con las autoridades provinciales.

Para respaldar su posición, Monteoliva citó los datos del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC), al que definió como la fuente oficial para el seguimiento de la evolución del delito en el país y destacó que sus estadísticas cuentan con certificación internacional de Naciones Unidas.

De acuerdo con las cifras oficiales difundidas por la ministra, la Argentina registró durante 2025 la tasa de homicidios más baja de su historia, con 3,6 casos cada 100.000 habitantes. Asimismo, afirmó que los robos descendieron un 21,6% en comparación con los registros anteriores, con reducciones verificadas en todas las jurisdicciones del país.

En relación con Rosario, uno de los principales focos de la violencia asociada al narcotráfico en los últimos años, Monteoliva señaló que durante el primer semestre de 2026 se contabilizaron 40 homicidios, cifra que representa una disminución cercana al 70% respecto del mismo período de 2023.

Desde la cartera de Seguridad consideran que esos resultados reflejan el impacto de las estrategias implementadas para combatir el crimen organizado y fortalecer la presencia de las fuerzas federales en las zonas consideradas críticas.

No obstante, el informe internacional mantiene una visión diferente. El Índice Global de Paz sostiene que la puntuación general de la Argentina empeoró un 6,1% respecto de la medición anterior, convirtiéndose en el país sudamericano con el mayor deterioro relativo dentro del ranking de este año. Entre los factores considerados se encuentran la evolución de los conflictos internos, el nivel de violencia y otros indicadores vinculados con la estabilidad social.

La controversia volvió a poner sobre la mesa el debate acerca de cuáles son los parámetros más adecuados para evaluar la situación de seguridad de un país. Mientras el organismo internacional incorpora variables políticas, institucionales y sociales dentro de un concepto amplio de paz, el Gobierno insiste en que la evolución del delito debe analizarse principalmente a partir de las estadísticas criminales oficiales.

En ese marco, Monteoliva reafirmó la posición del Ejecutivo al sostener que la seguridad de los argentinos debe medirse mediante datos verificables sobre criminalidad y no a través de índices internacionales que, según su interpretación, responden a metodologías diferentes y no reflejan la realidad actual del país.