El Gobierno sigue de cerca la inflación y el dólar mientras busca consolidar la estabilidad económica
- La inflación de junio podría ubicarse en torno al 2% o incluso perforar ese nivel, según las proyecciones privadas.
- El comportamiento del dólar volvió a concentrar la atención tras registrar una suba durante junio.
- Los analistas consideran que el traslado de la variación cambiaria a los precios sería más acotado que en el pasado.
- La menor oferta de divisas y el contexto internacional explican parte de la presión cambiaria reciente.
- Argentina se encareció en dólares desde fines de 2023, aunque mejoró su posición relativa frente al promedio de América Latina.
- El Gobierno mantiene el foco en preservar la estabilidad cambiaria y profundizar la desaceleración de la inflación.
El Gobierno nacional enfrenta una nueva etapa de su estrategia económica con dos variables que concentran la mayor atención del equipo económico: la evolución de la inflación y el comportamiento del tipo de cambio. En un escenario marcado por vencimientos financieros, la necesidad de fortalecer las reservas internacionales y un contexto externo cambiante, ambas variables serán determinantes para evaluar la continuidad del proceso de estabilización iniciado por la administración de Javier Milei.
Las expectativas del mercado muestran un moderado optimismo respecto de la evolución de los precios. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), difundido por el Banco Central, reflejó que las consultoras y entidades financieras proyectan una inflación del 2% para junio, una décima por debajo de la previsión realizada el mes anterior. De confirmarse ese resultado, el índice volvería a ubicarse en uno de los niveles más bajos de los últimos años.
Diversos analistas consideran que existen posibilidades de que la variación mensual incluso quede por debajo de ese porcentaje. Entre los factores que explican esa expectativa mencionan la desaparición de algunos elementos transitorios que habían impulsado los precios en meses anteriores, como el incremento de la carne, el impacto del turismo estacional y la suba internacional del petróleo.
No obstante, los especialistas advierten que la desaceleración no necesariamente seguirá un recorrido uniforme. La estacionalidad de algunos rubros podría provocar variaciones mensuales superiores durante el segundo semestre sin modificar la tendencia general de desaceleración inflacionaria.
En paralelo, el comportamiento del mercado cambiario volvió a ocupar un lugar central durante junio. Luego de varios meses de relativa estabilidad, el dólar oficial registró una suba cercana al 5%, acercándose al límite superior de la banda cambiaria establecida por el Gobierno, mientras que las cotizaciones financieras acompañaron ese movimiento.
Según distintos análisis privados, la presión cambiaria respondió a una combinación de factores internos y externos. Entre ellos sobresalen el fortalecimiento global del dólar, la menor liquidación de divisas por parte de sectores exportadores, la caída de los precios internacionales de algunas materias primas y una oferta estacionalmente más reducida de dólares provenientes del complejo agroexportador.
Aun así, las consultoras sostienen que el tipo de cambio continúa operando con un margen considerable respecto del techo de la banda cambiaria, lo que permite mantener cierto nivel de previsibilidad para el mercado.
Los especialistas también analizan el eventual traslado de la suba del dólar a los precios internos. Si bien reconocen que un movimiento cambiario suele impactar sobre bienes transables e insumos importados, consideran que el efecto sobre el conjunto de la economía debería ser más limitado que en experiencias anteriores, siempre que se mantenga la disciplina fiscal y monetaria.
En ese contexto, algunos economistas sostienen que una depreciación moderada del tipo de cambio no debería derivar automáticamente en incrementos generalizados de precios, especialmente en actividades cuya estructura de costos depende principalmente de factores locales.
Otro aspecto que sigue despertando interés es la evolución del costo de vida argentino medido en dólares frente al resto de la región. Un informe elaborado por Fundar señala que, desde el inicio de la actual gestión, Argentina se encareció un 3,5% en moneda estadounidense debido a que la inflación avanzó por encima del ritmo de depreciación cambiaria.
Sin embargo, la comparación regional muestra una realidad diferente. Frente al promedio de América Latina, el país registró un abaratamiento relativo del 8,3%, ya que otras economías de la región también experimentaron incrementos de precios y movimientos cambiarios durante el mismo período.
El estudio indica además que, entre noviembre de 2023 y abril de 2026, Argentina redujo sus precios relativos en siete de los once rubros analizados, con bajas significativas en indumentaria, equipamiento del hogar y recreación. En cambio, se observaron aumentos relativos en vivienda y servicios, comunicaciones, transporte y educación.
Precisamente, el transporte fue uno de los sectores que más modificó su posición durante los últimos meses, al ubicarse por encima del promedio regional, mientras que otros segmentos como salud y bebidas alcohólicas permanecen entre los más competitivos de América Latina.
Con estos indicadores sobre la mesa, el Gobierno buscará consolidar durante los próximos meses el proceso de desaceleración inflacionaria sin perder el control sobre el mercado cambiario. El desafío será sostener el equilibrio entre estabilidad macroeconómica, acumulación de reservas y recuperación de la actividad, en un contexto donde la evolución del dólar y de los precios continuará siendo el principal termómetro de la economía argentina.