¿Lavarse los dientes antes o después del desayuno? La respuesta de los especialistas
El cepillado de dientes forma parte de la rutina diaria de millones de personas: por la noche, después de la cena, para eliminar restos de comida acumulados durante el día, y por la mañana para combatir el mal aliento que suele aparecer al despertarse.
Sin embargo, una duda se repite con frecuencia: ¿conviene lavarse los dientes antes o después del desayuno? Aunque muchas personas eligen hacerlo después de comer para eliminar posibles restos de alimentos, los especialistas recomiendan otra opción.
La odontóloga española Laura González explicó que “lo ideal es lavarse los dientes antes y no justo después de desayunar”. En caso de haber desayunado antes del cepillado, la especialista aconsejó esperar al menos 30 minutos para proteger el esmalte dental.
Según los expertos, las prácticas de higiene bucal —cepillado, uso de hilo dental, colutorio y limpieza de la lengua— deberían realizarse antes de la primera comida del día y no inmediatamente después.
Por qué aparece el mal aliento al despertarse
Durante el sueño, el organismo continúa funcionando y se reducen algunos procesos que ayudan a mantener la boca limpia. Como consecuencia, muchas personas se levantan con la boca seca, pastosa y con halitosis matutina.
La situación puede empeorar si existe congestión nasal y se respira por la boca durante la noche, ya que disminuye la cantidad de saliva disponible para eliminar bacterias y partículas responsables del olor desagradable.
Por eso, los especialistas recomiendan acompañar el despertar con un vaso de agua, además de realizar una correcta higiene bucal.
Por qué no conviene cepillarse inmediatamente después del desayuno
Aunque la recomendación general indica lavarse los dientes después de las comidas, el desayuno presenta una particularidad. Algunos alimentos habituales, como el café, los jugos cítricos o ciertos carbohidratos, pueden aumentar la acidez en la boca.
Según explicó González, cepillarse justo después de desayunar puede favorecer el desgaste del esmalte dental, ya que este se encuentra más vulnerable frente a los ácidos presentes en los alimentos y los producidos por las bacterias bucales.
La especialista indicó que, si una persona prefiere lavarse los dientes después de comer, debería esperar al menos media hora, tiempo necesario para que la boca reduzca su nivel de acidez y el esmalte recupere resistencia.
Los beneficios de lavarse los dientes antes del desayuno
Además de evitar el mal aliento, el cepillado previo a la primera comida del día tiene otros beneficios:
• Protege el esmalte dental: el flúor presente en la pasta de dientes ayuda a crear una barrera protectora frente a la acidez de los alimentos.
• Reduce las bacterias acumuladas durante la noche: la saliva disminuye mientras dormimos, lo que facilita el crecimiento de microorganismos responsables del mal olor.
• Favorece la digestión: el cepillado estimula la producción de saliva, un proceso que ayuda a preparar la boca para recibir y procesar los alimentos.
Un estudio de la Universidad de Michigan Central señaló que el cepillado puede aumentar la secreción de saliva durante aproximadamente cinco minutos, favoreciendo la deglución y la digestión inicial de los alimentos.
En definitiva, los especialistas sostienen que la mejor opción es lavarse los dientes antes del desayuno, ya que ayuda a eliminar la halitosis, protege la dentadura frente a la acidez y prepara la boca para la primera comida del día.
De todos modos, la odontóloga Laura González remarcó que “independientemente de cuándo optes por hacerlo, cepillarse los dientes siempre será mucho mejor que no hacerlo”.