Dejémonos de joder: el lunes se trabaja
Hay cosas que hay que decirlas aunque no sean populares. Y esta es una de ellas. Dejémonos de joder con el asueto o el feriado si Argentina sale campeón del mundo.
Sí, soy futbolero desde la cuna. Como millones de argentinos. Voy a gritar cada gol, voy a sufrir cada ataque del rival y, si la Selección levanta la Copa, seguramente voy a emocionarme hasta las lágrimas. Pero una cosa es el fútbol y otra muy distinta es la realidad del país.
Argentina no está para parar un día más.
Tenemos un calendario repleto de feriados. Hay fines de semana largos por todos lados. Mientras tanto, el comercio pelea todos los días para pagar los sueldos, las pequeñas y medianas empresas hacen malabares para sobrevivir y miles de trabajadores independientes viven de lo que producen cada jornada.
Cada día que un negocio no abre, hay plata que no entra. Hay ventas que no se recuperan. Hay costos que siguen corriendo. Y eso, para una gran empresa, puede ser una molestia. Para una PyME puede ser la diferencia entre seguir respirando o empezar a cerrar las persianas.
Escucho a muchos pedir un feriado nacional como si fuera la solución a algo. No lo es. Es apenas otro día sin producir en un país que necesita exactamente lo contrario.
Celebremos, claro que sí. Si Argentina sale campeón, salgamos a las calles, abracémonos con desconocidos, cantemos, lloremos de felicidad y disfrutemos de un momento que quedará para siempre en la memoria.
Pero el partido se juega el domingo.
Tenemos todo el domingo para festejar. Toda la tarde. Toda la noche.
Y cuando termine la celebración, hagamos lo que hacen los países que quieren salir adelante: nos acostamos a dormir y el lunes nos levantamos para ir a trabajar.
Porque la verdadera victoria no es solamente levantar una Copa del Mundo.
La verdadera victoria será que algún día podamos levantar definitivamente este país.
No confundamos patriotismo con improductividad. La Selección nos representa adentro de la cancha. Nosotros representamos a la Argentina todos los días cuando abrimos un comercio, levantamos una persiana, prendemos una máquina, atendemos un cliente o cumplimos con nuestro trabajo.
El país necesita producir. Necesita crecer. Necesita que cada argentino aporte desde su lugar.
El mejor homenaje que podemos hacerles a los campeones no es quedarnos en casa un lunes. Es trabajar con la misma entrega con la que ellos juegan cada partido.
Porque ellos dejan todo durante noventa minutos.
Nosotros tenemos que dejar todo los 365 días del año.