Argentina pierde el liderazgo en la industria de la soja y cae al tercer lugar mundial en capacidad de molienda

La Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que Argentina dejó de ocupar el primer lugar entre los principales países procesadores de soja del mundo y descendió al tercer puesto en capacidad de molienda, detrás de Estados Unidos y Brasil.

Según el informe de la entidad, el retroceso es consecuencia de una combinación de factores que incluyen el estancamiento de la industria aceitera, la existencia de capacidad instalada sin utilizar, una oferta insuficiente de materia prima para abastecer las plantas y un esquema impositivo que, según el sector, limita el crecimiento de la producción.

Mientras tanto, los principales competidores internacionales continuaron ampliando su infraestructura mediante nuevas inversiones y aprovecharon el crecimiento de la demanda global de aceites vegetales, impulsada en gran medida por la expansión de la producción de biocombustibles.

La Bolsa recordó que Argentina alcanzó el liderazgo mundial en capacidad de procesamiento de soja en 2011, posición que logró sostener durante más de una década gracias al desarrollo del complejo agroindustrial del Gran Rosario, la modernización de la infraestructura portuaria y el funcionamiento de la Hidrovía.

Ese proceso de expansión alcanzó su punto máximo en 2020, cuando la capacidad teórica de molienda superó los 68 millones de toneladas anuales. Sin embargo, desde entonces el crecimiento se detuvo y la infraestructura instalada dejó de expandirse, registrando incluso un leve retroceso.

En contraste, tanto Estados Unidos como Brasil continuaron incrementando su capacidad industrial de manera sostenida, lo que les permitió superar a Argentina en los últimos años y consolidarse como los principales referentes mundiales del sector.

Desde la Bolsa de Comercio de Rosario también señalaron que la falta de avances en una nueva legislación vinculada a los biocombustibles representa otra de las oportunidades pendientes para fortalecer la competitividad de la cadena sojera y recuperar terreno frente a los principales competidores internacionales.

El informe advierte que, sin mayores inversiones y políticas que incentiven la producción y el agregado de valor, Argentina podría continuar perdiendo participación en uno de los sectores más importantes para sus exportaciones y el ingreso de divisas.