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La disputa entre Villarruel y Santilli profundiza la tensión política dentro del oficialismo

  • Los cuestionamientos cruzados entre Victoria Villarruel y Diego Santilli profundizaron la interna del oficialismo.
  • La vicepresidenta acusó a sectores de la "casta política" de intentar afectar la institucionalidad.
  • Santilli sostuvo que Villarruel debería renunciar si no comparte el rumbo del Gobierno.
  • La controversia se originó tras un mensaje compartido por Javier Milei con acusaciones de Lilia Lemoine.
  • El jefe de Gabinete defendió la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y el denominado "grillete fiscal".
  • La disputa política coincide con el comienzo del tratamiento legislativo de una de las principales iniciativas económicas del Poder Ejecutivo.

La interna que atraviesa al oficialismo volvió a quedar expuesta este viernes luego de que la vicepresidenta Victoria Villarruel respondiera públicamente al jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien horas antes había considerado que debía renunciar a su cargo si mantenía sus cuestionamientos hacia el Gobierno. El intercambio elevó el nivel de confrontación política y dejó al descubierto un escenario de creciente distanciamiento entre quienes integraron la fórmula presidencial que llegó al poder en 2023.

La respuesta de Villarruel llegó a través de un mensaje publicado en la red social X, donde, sin mencionar a Santilli de manera explícita, lo ubicó entre los representantes de la "casta política" a la que, según afirmó, el espacio libertario derrotó en las últimas elecciones presidenciales. En ese mismo mensaje sostuvo que algunos dirigentes intentan dañar la institucionalidad y conspirar contra el orden republicano, al tiempo que calificó de "parásitos" a quienes ejercen ese tipo de presiones y concluyó con un llamado a respetar el voto popular.

La vicepresidenta también reivindicó el origen de la fórmula presidencial encabezada por Javier Milei al señalar que nació con el objetivo de romper con la hegemonía de una dirigencia política tradicional. Con ese planteo buscó reforzar el sentido político de su posición frente a un conflicto que, lejos de atenuarse, continúa escalando con declaraciones cruzadas.

El enfrentamiento tuvo como punto de partida las declaraciones formuladas por Santilli durante una entrevista radial, donde cuestionó con dureza las publicaciones realizadas por Villarruel el día anterior. El jefe de Gabinete calificó sus expresiones como una "barbaridad", un "disparate" y una actitud carente de sentido común. Además, sostuvo que, si la vicepresidenta considera que el rumbo del Gobierno es equivocado, debería dar un paso al costado y construir su propio espacio político para competir electoralmente.

Santilli también expresó su desacuerdo con la conducta de la titular del Senado y sostuvo que sus intervenciones públicas constituyen agravios impropios de alguien que integró la misma fórmula presidencial. Según su análisis, en lugar de respaldar la gestión nacional, Villarruel adopta una actitud que dificulta el desarrollo de la administración.

La controversia se había iniciado un día antes, cuando el presidente Javier Milei compartió en su cuenta oficial una publicación de la diputada Lilia Lemoine, quien acusó a Villarruel y a la diputada Marcela Pagano de impulsar maniobras políticas contra el Gobierno, incluyendo un supuesto intento de promover un juicio político contra el mandatario y mantener vínculos con sectores del peronismo.

La reacción de Villarruel fue inmediata. En una primera publicación calificó esas afirmaciones como una "locura galopante" y cuestionó la difusión de versiones que consideró infundadas. Posteriormente elevó el tono de sus críticas al sostener que el Presidente no podía haber compartido semejantes acusaciones sin aportar pruebas que respaldaran esas afirmaciones.

Más tarde, la vicepresidenta manifestó su preocupación por el hecho de que el jefe de Estado replicara, según expresó, "insensateces e inventos", e incluso afirmó que le inquietaban las persecuciones imaginarias que, a su entender, comenzaban a trasladarse tanto al plano interno como al internacional.

Mientras se desarrollaba este intercambio, Santilli aprovechó su intervención pública para defender uno de los principales proyectos impulsados por el Poder Ejecutivo: la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. La iniciativa propone establecer como misión exclusiva de la entidad la preservación del valor de la moneda y prohibir expresamente cualquier forma de financiamiento del Estado nacional, provincial o municipal.

El proyecto incorpora además un mecanismo denominado "grillete fiscal", mediante el cual, si el resultado de las cuentas públicas permaneciera en déficit durante varios meses y el Congreso no adoptara medidas correctivas, quedarían suspendidos los salarios del presidente, legisladores y altos funcionarios nacionales, preservándose los haberes previsionales y las partidas destinadas a seguridad, salud y educación.

El enfrentamiento entre Villarruel y distintos sectores del oficialismo ya había registrado antecedentes durante los últimos meses. Sin embargo, la decisión del jefe de Gabinete de pedir públicamente la renuncia de la vicepresidenta marcó un nuevo capítulo en una disputa que ahora adquiere una dimensión institucional mayor y que coincide con el inicio del debate parlamentario sobre una de las principales reformas económicas impulsadas por el Gobierno.