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El superávit cambiario volvió a sostenerse en junio, aunque crecen las dudas sobre su continuidad durante el segundo semestre

  • El Banco Central registró en junio el tercer mes consecutivo con superávit de cuenta corriente.
  • El saldo positivo alcanzó los US$857 millones y el acumulado anualizado llegó a US$4.806 millones.
  • Las exportaciones y la moderación de las importaciones fueron los principales factores que impulsaron el resultado.
  • Los especialistas observan con cautela el segundo semestre por la menor estacionalidad de las exportaciones y la evolución del precio del petróleo.
  • La demanda de dólares para ahorro continuó creciendo, aunque una parte importante de las divisas permaneció depositada en el sistema bancario.
  • El Gobierno apuesta a sostener el equilibrio cambiario mediante la acumulación de reservas y el fortalecimiento del sistema financiero.

El balance cambiario correspondiente a junio dejó un nuevo resultado favorable para la economía argentina y consolidó el tercer mes consecutivo con saldo positivo en la cuenta corriente, un indicador que refleja que el ingreso de divisas superó a las salidas durante ese período. El dato representa una señal alentadora para el Gobierno, que sostiene como uno de sus principales objetivos el fortalecimiento del frente externo, aunque los analistas advierten que el escenario para la segunda mitad del año presenta desafíos que podrían moderar esa tendencia.

Según los datos difundidos por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), junio registró un superávit de cuenta corriente de US$857 millones. De esta manera, el acumulado de los últimos doce meses alcanzó los US$4.806 millones, un desempeño que contrasta con los déficits externos que caracterizaron distintos períodos de la economía argentina y que históricamente condicionaron la estabilidad cambiaria.

El resultado fue impulsado principalmente por el elevado nivel de exportaciones, la moderación de las importaciones y una demanda de dólares para atesoramiento que, si bien continúa creciendo, todavía se mantiene en niveles considerados manejables. Esa combinación permitió sostener un flujo neto positivo de divisas, contribuyendo a fortalecer la posición externa del país.

La consolidación de este escenario también adquiere relevancia en el plano financiero internacional. La mejora de las cuentas externas es uno de los indicadores que siguen de cerca los organismos multilaterales y los mercados, ya que constituye un elemento central para evaluar la capacidad del país de afrontar sus compromisos financieros sin recurrir a nuevos programas de asistencia extraordinaria.

No obstante, las perspectivas para el segundo semestre generan interrogantes entre los especialistas. Uno de los principales factores de incertidumbre está relacionado con la estacionalidad del complejo agroexportador. Tradicionalmente, la liquidación de divisas provenientes de la cosecha disminuye durante la segunda mitad del año, lo que suele reducir el ingreso de dólares al mercado cambiario.

Desde el equipo económico consideran que esa desaceleración podría ser menos pronunciada que en años anteriores, debido a que todavía resta una parte importante de la comercialización de la cosecha y a que los precios internacionales continúan ofreciendo incentivos para las exportaciones agrícolas.

Otro elemento que será determinante es la evolución del mercado petrolero. Durante los últimos meses, las exportaciones de hidrocarburos alcanzaron niveles récord impulsadas por el fuerte incremento del precio internacional del crudo, en un contexto marcado por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente. Sin embargo, la expectativa predominante es que el valor del petróleo tienda a estabilizarse, lo que podría moderar el aporte de divisas proveniente del sector energético.

En paralelo, el comportamiento de los ahorristas continúa siendo seguido con atención por el Banco Central. Durante junio, alrededor de un millón y medio de personas adquirieron divisas a través del sistema financiero, incrementando nuevamente la demanda destinada al ahorro. A pesar de ese crecimiento, buena parte de esos dólares permaneció depositada en entidades bancarias, mientras otra porción fue utilizada para cancelar consumos realizados en el exterior mediante tarjetas de crédito.

Como consecuencia, el incremento de los activos externos privados resultó considerablemente inferior al volumen total de divisas adquiridas, una situación que las autoridades económicas interpretan como un cambio gradual en el comportamiento de los ahorristas respecto de períodos anteriores caracterizados por una mayor dolarización fuera del sistema financiero.

Ese fenómeno adquiere importancia para la estrategia oficial, ya que los depósitos en moneda extranjera fortalecen la capacidad de financiamiento del sistema bancario y amplían las posibilidades de canalizar recursos hacia el crédito y las necesidades financieras del sector público.

Mientras tanto, el Banco Central continúa mostrando un desempeño positivo en el mercado de cambios. Durante julio volvió a sostener un importante ritmo comprador, acumulando adquisiciones por más de US$2.100 millones en el mes y superando los US$13.300 millones desde el inicio del año.

El desafío hacia adelante será sostener ese equilibrio en un contexto donde comenzarán a reducirse algunos de los factores extraordinarios que impulsaron el ingreso de divisas durante el primer semestre. La evolución de las exportaciones, el comportamiento de la demanda de dólares para ahorro y el contexto internacional serán variables determinantes para evaluar la solidez del actual superávit cambiario y su capacidad para sostener la estabilidad financiera durante los próximos meses.