ATE advierte que el endeudamiento ya reemplaza al salario entre los estatales
- El 87% de los estatales consultados por ATE afirmó endeudarse para cubrir necesidades básicas.
- El 73% de los trabajadores endeudados mantiene compromisos con más de una entidad.
- El 55,4% de los encuestados aseguró tener más de un trabajo para complementar sus ingresos.
- Las mujeres representan el 56% de quienes tienen más de una ocupación laboral.
- El 43% afirmó haber abandonado actividades políticas por cansancio, falta de tiempo o dificultades económicas.
- ATE sostiene que el endeudamiento dejó de ser una herramienta de consumo o inversión y pasó a utilizarse para sostener los gastos cotidianos.
El endeudamiento de los trabajadores estatales se convirtió en uno de los principales focos de preocupación dentro de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), que difundió los primeros resultados de un relevamiento sobre la situación económica de sus afiliados y otros empleados públicos. Según los datos presentados por la organización sindical, el 87% de los trabajadores consultados recurre a algún tipo de deuda para afrontar gastos considerados básicos, como alquiler, alimentación, salud y vestimenta.
El secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, utilizó los resultados para cuestionar el impacto que las políticas salariales del Gobierno de Javier Milei están teniendo sobre los ingresos de los empleados públicos. Para el dirigente, el dato central del estudio revela una transformación en el comportamiento financiero de los trabajadores: el crédito habría dejado de ser utilizado principalmente para adquirir bienes o realizar inversiones y comenzó a funcionar como una herramienta para completar ingresos insuficientes.
Aguiar sostuvo que el endeudamiento creciente está directamente relacionado con la pérdida del poder adquisitivo y con el resultado de las negociaciones salariales. En su interpretación, las restricciones sobre las paritarias y los acuerdos que no consiguen acompañar el aumento del costo de vida obligan a numerosos trabajadores a recurrir a préstamos, tarjetas y otros mecanismos de financiamiento para poder sostener sus gastos cotidianos.
El relevamiento sindical señala además que el problema no se concentra en una única fuente de financiamiento. El 73% de los trabajadores que tienen deudas mantiene compromisos con más de una entidad. El dato expone una situación de acumulación de obligaciones que puede incrementar la presión sobre los ingresos futuros y reducir todavía más la capacidad de consumo de los hogares.
La encuesta también mostró otro fenómeno vinculado con la necesidad de complementar los ingresos. El 55,4% de los participantes afirmó que tiene más de un trabajo. La búsqueda de una segunda ocupación aparece, de acuerdo con la interpretación del sindicato, como otra respuesta frente a la pérdida de capacidad adquisitiva y a la necesidad de garantizar una mayor estabilidad económica.
Dentro de ese universo, las mujeres representan el 56%. El relevamiento agrega que el 34% de ellas trabaja entre ocho y doce horas diarias para afrontar los gastos del hogar, un dato que coloca en primer plano la extensión de las jornadas laborales y la presión adicional que recae sobre quienes deben combinar distintas fuentes de ingresos.
La investigación fue realizada entre trabajadores de diferentes ámbitos estatales. El 47,8% de los participantes pertenece al Estado Nacional, mientras que el 41,7% corresponde al ámbito provincial. También participaron empleados municipales, trabajadores de empresas estatales y personas pertenecientes a otros sectores vinculados con el Estado. La edad promedio de los encuestados fue de 45 años.
El impacto de esta situación, según ATE, no se limita al terreno estrictamente económico. El sindicato también incorporó preguntas relacionadas con la participación política y colectiva de los trabajadores y detectó que el 43% de los consultados dejó de participar en actividades de ese tipo. Entre las razones mencionadas aparecen el cansancio físico y mental, la falta de tiempo y las dificultades económicas.
Para Aguiar, este aspecto resulta particularmente significativo porque el endeudamiento y la necesidad de multiplicar las horas de trabajo no solamente condicionan el consumo o la capacidad de ahorro, sino también la posibilidad de participar en espacios colectivos. La presión económica puede reducir el tiempo disponible para actividades gremiales, políticas o sociales y profundizar el aislamiento de los trabajadores.
Los resultados difundidos por ATE configuran así un diagnóstico sindical sobre el impacto de la situación salarial en el empleo público. La organización sostiene que existe una relación directa entre la pérdida del salario real, el aumento del endeudamiento y la necesidad de buscar empleos adicionales.
Más allá de la interpretación política de Aguiar, los datos plantean una discusión sobre la calidad de los ingresos laborales. Cuando el crédito comienza a utilizarse para pagar alimentos, alquiler o gastos de salud, deja de funcionar como una herramienta excepcional para convertirse en un componente permanente del presupuesto familiar.
El desafío, en ese escenario, no pasa únicamente por determinar cuánto deben los trabajadores, sino por establecer qué proporción de sus ingresos necesitan comprometer para llegar a fin de mes. El relevamiento de ATE busca instalar precisamente esa discusión: la deuda como síntoma de una insuficiencia salarial que obliga a numerosos empleados estatales a financiar con crédito aquello que sus ingresos ya no alcanzan a cubrir.