RAFAELA Por Carlos Zimerman

El desplante de Pullaro a Viotti

Hay gestos que en política valen más que mil discursos. Y la decisión del gobernador Maximiliano Pullaro de colocar a Mauricio Basso como la voz oficial de los Juegos Suramericanos ODESUR en Rafaela es uno de ellos.

No fue una designación administrativa más. Fue un mensaje político. Claro. Contundente. Y con destinatario.

El gran ausente de esa decisión es el intendente Leonardo Viotti, quien terminó relegado a un papel secundario en el acontecimiento deportivo más importante que vivirá Rafaela en décadas. Paradójicamente, el jefe político de la ciudad quedó prácticamente afuera de la conducción política del evento que marcará un antes y un después para la capital del departamento Castellanos.

Nada ocurre por casualidad en el universo de Pullaro.

Quienes conocen al gobernador sostienen que tiene memoria. Mucha memoria. Y difícilmente haya olvidado el rol que desempeñó Viotti durante la feroz interna en las PASO de 2023, cuando Viotti se alineó con Carolina Losada en una campaña que cuestionó con dureza al hoy mandatario provincial.

Aquella disputa dejó heridas profundas. Desde entonces, la relación nunca logró recomponerse. En público se respetan las formas institucionales, las fotos protocolares y los discursos de ocasión. Pero en privado, nadie dentro del oficialismo provincial esconde que el vínculo entre ambos está completamente desgastado.

Por eso la elección de Mauricio Basso difícilmente pueda interpretarse únicamente desde la organización de ODESUR.

El funcionario provincial pasó a convertirse en el referente político de la Provincia para todo lo relacionado con los Juegos en Rafaela. Es quien comunica los avances, encabeza recorridas, recibe dirigentes, aparece en los anuncios y transmite el mensaje del Gobierno santafesino. En otras palabras, ocupa un lugar que, desde la lógica institucional, muchos imaginaban reservado para el intendente.

Mientras Viotti observa desde afuera, Basso gana centralidad.

Y esa centralidad no parece casual.

Basso nunca ocultó sus aspiraciones políticas. Su nombre aparece desde hace tiempo entre quienes podrían disputar la Intendencia en 2027. Con el respaldo explícito de Pullaro, esa posibilidad adquiere otra dimensión.

Claro que instalar una candidatura nunca resulta sencillo. Rafaela tiene una dinámica política propia y ninguna elección se gana únicamente con el apoyo de un gobernador. Pero tampoco puede ignorarse el enorme valor que tiene contar con semejante respaldo en un momento donde la exposición pública es permanente.

Cada acto de ODESUR fortalece la imagen de Basso.

Cada recorrida suma conocimiento.

Cada conferencia lo posiciona como hombre de gestión.

Mientras tanto, Viotti pierde protagonismo en un escenario donde debería ser actor principal.

Ese, quizás, sea el dato verdaderamente importante.

Más allá de si Mauricio Basso será o no candidato a intendente dentro de poco más de un año, lo trascendente es el mensaje político que dejó Pullaro con una sola decisión.

Le entregó a Basso el micrófono.

Y dejó a Viotti completamente pintado.