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La inflación mayorista desaceleró y volvió a quedar por debajo del IPC

  • La inflación mayorista aumentó 0,8% en julio y acumuló una suba de 16,6% en los primeros siete meses del año.
  • El IPIM registró una variación interanual de 31,1%, mientras que los productos importados tuvieron un incremento mensual de 0,5%.
  • Los productos agropecuarios fueron los que más contribuyeron al aumento mensual, mientras que petróleo crudo y gas tuvo una incidencia negativa.
  • La inflación mayorista volvió a quedar por debajo del IPC, que avanzó 2,1% durante julio.
  • Los mayores aumentos interanuales se concentraron en productos refinados del petróleo, petróleo crudo y gas y energía eléctrica.
  • La desaceleración de los precios mayoristas representa una señal positiva, aunque todavía debe comprobarse si logra sostenerse y trasladarse progresivamente al comportamiento de los precios minoristas.

La inflación mayorista registró en julio una suba de 0,8%, lo que representó una desaceleración respecto del mes anterior y permitió que el indicador volviera a ubicarse claramente por debajo de la inflación minorista. De acuerdo con los datos oficiales, el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) acumuló un incremento de 16,6% en los primeros siete meses del año y alcanzó una variación interanual de 31,1%.

El resultado de julio implicó una reducción de 0,3 puntos porcentuales frente al registro de junio. Al mismo tiempo, quedó bastante por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que durante el mismo mes avanzó 2,1%. La diferencia entre ambos indicadores constituye uno de los datos centrales de la medición, ya que los precios mayoristas suelen ser observados como una referencia para evaluar la evolución futura de los costos que enfrentan las empresas y, eventualmente, su impacto sobre los consumidores.

La evolución del IPIM estuvo determinada principalmente por el comportamiento de los productos nacionales, que aumentaron 0,8%, mientras que los bienes importados registraron una variación de 0,5%. Dentro de los productos nacionales, los mayores aportes al incremento general provinieron de los productos agropecuarios, que explicaron 0,39 puntos porcentuales de la variación mensual.

También tuvieron una incidencia significativa las sustancias y productos químicos, con un aporte de 0,19 puntos, los vehículos automotores, carrocerías y repuestos, que contribuyeron con 0,17 puntos, y los alimentos y bebidas, que sumaron 0,16 puntos. En sentido contrario, el rubro petróleo crudo y gas tuvo una incidencia negativa de 0,91 puntos porcentuales, moderando de manera considerable el aumento que hubiera registrado el índice sin ese efecto.

El dato fue destacado por el Gobierno como una señal de continuidad en el proceso de desaceleración de los precios mayoristas. El presidente Javier Milei celebró el resultado y volvió a vincularlo con sus anteriores pronósticos sobre la evolución de la inflación. El ministro de Economía, Luis Caputo, también puso el foco en el comportamiento histórico del indicador y remarcó que la variación mensual fue la más baja desde mayo de 2025 y, además, la menor registrada para un mes de julio desde 2019.

La comparación interanual muestra, sin embargo, que todavía existen fuertes diferencias entre los distintos componentes. Los productos primarios acumularon una suba de 38,6%, los manufacturados avanzaron 29,5%, la energía eléctrica aumentó 45% y los productos importados tuvieron un incremento de 21,3%.

Otros indicadores complementarios también reflejaron una evolución moderada. El Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor, que excluye el impacto de los impuestos, registró una suba mensual de 0,8%, mientras que el Índice de Precios Básicos del Productor aumentó 0,9%.

Dentro de este último indicador se observó un comportamiento heterogéneo. Los productos primarios retrocedieron 1%, principalmente por la caída del petróleo crudo y gas y de los productos pesqueros, aunque los productos agropecuarios registraron una suba de 3,6%. En el segmento manufacturero y de energía eléctrica, en cambio, el incremento llegó a 1,7%, impulsado por vehículos, productos químicos, alimentos y bebidas y textiles.

En la comparación anual, los mayores aumentos se concentraron en productos vinculados con la energía y los combustibles. Los productos refinados del petróleo acumularon una suba de 59%, mientras que el petróleo crudo y gas avanzó 45,7% y la energía eléctrica 45%. También se destacaron los productos pesqueros, con 42,1%, y el tabaco, con 35,1%.

El dato de julio ofrece, en definitiva, una señal favorable para el Gobierno en materia de desaceleración de los costos mayoristas, aunque todavía persisten diferencias importantes entre sectores. La distancia con el IPC también muestra que la reducción de las presiones en los precios de origen no se traslada automáticamente y en forma inmediata a los consumidores. Por eso, más allá del resultado mensual, la evolución de los próximos meses será determinante para establecer si esta moderación constituye una tendencia consolidada o solamente una pausa dentro de un proceso todavía irregular.