Sexo y longevidad: qué dicen los expertos sobre el placer y una vida más larga

El sexo dejó de ser considerado únicamente una cuestión vinculada al placer y la reproducción y comenzó a ocupar un lugar cada vez más relevante en las conversaciones sobre salud y bienestar. Diversos estudios científicos encontraron asociaciones entre una vida sexual activa y algunos indicadores favorables de salud, como una menor mortalidad, una mejor salud cardiovascular y una reducción de ciertos síntomas depresivos.

Esta evidencia impulsó a los profesionales de la salud a ampliar la mirada sobre la sexualidad, entendida no solo como un aspecto íntimo, sino también como parte del bienestar físico y mental. En los últimos años, el concepto de sexo saludable comenzó a aparecer junto a otros pilares de una vida equilibrada, como la alimentación, el ejercicio y el descanso.

Sin embargo, los especialistas advierten que no existe una cantidad “ideal” de relaciones sexuales que garantice una vida más larga. La frecuencia depende de cada persona, su edad, su vínculo de pareja y múltiples factores físicos y emocionales.

¿Tener sexo reduce el riesgo de morir?

Un estudio publicado en el Journal of Psychosexual Health analizó la relación entre la frecuencia de la actividad sexual y la mortalidad. Según sus resultados, las mujeres que reportaban tener relaciones sexuales con poca frecuencia presentaban un mayor riesgo de muerte en comparación con aquellas que tenían actividad sexual al menos una vez por semana.

El vínculo era todavía más marcado entre las personas que presentaban depresión u otros problemas de salud mental. Sin embargo, estos resultados muestran una asociación y no permiten afirmar que tener sexo por sí mismo prolongue la vida.

La sexóloga y terapeuta española Nayara Malnero señaló que uno de los principales desafíos de este tipo de investigaciones es precisamente medir la actividad sexual. “La regularidad con la que se tiene sexo es difícil de mantener en el tiempo, porque depende de múltiples factores”, explicó.

Por eso, la especialista considera que no es correcto traducir los resultados científicos en fórmulas como “tener sexo determinada cantidad de veces por semana alarga la vida”. La sexualidad es variable, cambiante y profundamente individual, sostuvo.

Además, existe otra cuestión: qué se considera exactamente actividad sexual. ¿Solo las relaciones en pareja? ¿También la masturbación u otras prácticas eróticas? ¿Es necesario llegar al orgasmo?

Según Malnero, los estudios suelen analizar la actividad sexual en general, con o sin penetración, y algunos de sus posibles beneficios estarían relacionados con la actividad física moderada y los cambios neuroquímicos que se producen durante la experiencia.

Los posibles beneficios de una vida sexual satisfactoria

Más allá de la frecuencia, los especialistas destacan que una vida sexual activa y satisfactoria puede estar asociada con distintos beneficios para la salud física y mental.

Entre ellos aparecen:

  • Menores niveles de estrés.
  • Mejor estado de ánimo.
  • Mayor sensación de bienestar.
  • Mejor descanso.
  • Posibles efectos favorables sobre el sistema cardiovascular.
  • Cambios hormonales y neuroquímicos vinculados con el placer y la relajación.

Malnero remarca que el sexo no se limita al acto físico. La intimidad, la comunicación y el afecto también cumplen un papel importante, especialmente porque los vínculos sociales y afectivos pueden ayudar a reducir la soledad, un factor asociado con distintos problemas de salud.

Por este motivo, el bienestar que puede acompañar una vida sexual satisfactoria podría formar parte de un conjunto más amplio de hábitos y vínculos relacionados con una mejor calidad de vida.

El sexo también puede beneficiar la salud genital

Aunque muchos de los posibles efectos de la actividad sexual son similares entre hombres y mujeres, las mujeres pueden obtener beneficios específicos a nivel genital.

De acuerdo con Malnero, mantener una vida sexual activa puede contribuir a conservar la lubricación, la elasticidad vaginal y la tonicidad del suelo pélvico.

En definitiva, los especialistas coinciden en que no se trata de alcanzar una determinada cantidad de relaciones sexuales, sino de mantener una sexualidad que resulte placentera, segura y acorde con las necesidades de cada persona. El placer sexual puede formar parte de una vida saludable, pero no debe interpretarse como una fórmula para garantizar longevidad.