La Casa Rosada busca recomponer el vínculo con los gobernadores ante un Congreso más exigente
- El Gobierno amplió el temario de Diputados para fortalecer el vínculo con los gobernadores.
- La posible federalización del Banco Central aparece como una concesión para garantizar respaldo legislativo.
- Los bloques provinciales comenzaron a abandonar el acompañamiento automático y anticipan acuerdos ley por ley.
- Los gobernadores del norte reclaman compromisos concretos en materia de subsidios energéticos.
- La negociación del Presupuesto 2027 será una de las principales pruebas de la nueva relación entre Nación y provincias.
- La eliminación de las PASO podría definir el alcance real del nuevo equilibrio de fuerzas en el Congreso.
El Gobierno de Javier Milei comenzó a modificar su estrategia de negociación parlamentaria ante el creciente realineamiento de los gobernadores y las señales de mayor autonomía que exhiben varios bloques provinciales en el Congreso. La convocatoria a una nueva sesión en la Cámara de Diputados expuso una decisión política concreta: ampliar el margen de acuerdos, incorporar demandas territoriales y ofrecer gestos de apertura para evitar que los aliados circunstanciales se conviertan en opositores legislativos.
El temario previsto para la sesión combina iniciativas centrales para el oficialismo con proyectos de fuerte contenido simbólico para las provincias. Entre los temas prioritarios aparecen la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y la ampliación del régimen de Inocencia Fiscal, dos propuestas consideradas estratégicas por la Casa Rosada.
Sin embargo, el oficialismo también habilitó el tratamiento de una reducción del IVA para la fécula de mandioca, un reclamo impulsado desde Misiones. A esto se suman distintas declaraciones de capitales nacionales y reconocimientos vinculados con actividades productivas, culturales y educativas de San Juan, Santa Cruz, Tucumán, Salta y Corrientes.
Aunque muchas de estas iniciativas no representan un impacto fiscal significativo, tienen una importancia política concreta para los legisladores provinciales. El Gobierno parece haber comprendido que, en la actual composición del Congreso, los gestos hacia los territorios pueden resultar determinantes a la hora de construir mayorías para proyectos de mayor relevancia.
En esa misma lógica aparece una posible modificación de la estructura del Banco Central. El oficialismo evalúa aceptar el reclamo de algunas provincias para federalizar el directorio de la entidad mediante la incorporación de representantes por regiones. La propuesta permitiría dotar al organismo de una mayor representación territorial y, al mismo tiempo, podría facilitar el respaldo de legisladores provinciales a la reforma de su Carta Orgánica.
La apertura se produce luego de varias señales de advertencia. Los bloques que durante buena parte del Gobierno funcionaron como aliados parlamentarios comenzaron a mostrar mayores niveles de autonomía. El rechazo o la resistencia a determinadas iniciativas vinculadas con la ley de tierras y el régimen de manejo del fuego marcaron un cambio respecto de etapas anteriores y dejaron al oficialismo con dificultades para garantizar apoyos.
La tensión también se trasladó a las negociaciones sobre los subsidios energéticos. Los gobernadores del norte reclamaron que el ministro de Economía, Luis Caputo, participe personalmente de un acuerdo sobre el esquema destinado a las denominadas Zonas Cálidas antes de acompañar modificaciones relacionadas con los subsidios al gas en las Zonas Frías.
El mensaje provincial fue claro: las promesas ya no alcanzan y los mandatarios reclaman compromisos concretos antes de entregar sus votos.
Misiones y Salta representan uno de los principales focos de esta nueva estrategia. Sus gobernadores anticiparon una reorganización del bloque Innovación Federal para abandonar el acompañamiento automático al oficialismo y comenzar a negociar proyecto por proyecto. La decisión podría extenderse a otros mandatarios del norte, incluidos los de Tucumán y Catamarca, que hasta ahora mantuvieron una relación de cooperación con la Casa Rosada.
El oficialismo, de todos modos, considera que esta reconfiguración no implica necesariamente un salto de los gobernadores hacia la oposición dura. El vínculo todavía conserva puntos de coincidencia, pero la negociación será más exigente, especialmente cuando llegue el debate del Presupuesto 2027.
La próxima prueba será la discusión sobre la eliminación de las PASO. Allí quedará expuesto hasta qué punto los gobernadores están dispuestos a acompañar una iniciativa considerada estratégica para el Gobierno. Los diputados del norte podrían aportar alrededor de 15 votos y resultar decisivos para alcanzar el quórum y aprobar proyectos con márgenes estrechos.
En ese escenario, la Casa Rosada parece haber entendido que ya no alcanza con imponer una agenda propia. La nueva etapa exige negociación, concesiones y gestos de amplitud para conservar aliados que, aunque todavía comparten parte del rumbo económico, están decididos a defender con mayor firmeza los intereses de sus provincias.