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El PRO busca preservar su identidad y deja abierta la disputa por una candidatura presidencial en 2027

  • El PRO busca llegar a 2027 con una candidatura presidencial propia.
  • Humberto Schiavoni respaldó a Hernán Lacunza como posible candidato del partido.
  • El dirigente diferenció el diálogo institucional con Milei de una eventual alianza electoral.
  • El PRO reconoce coincidencias económicas con el Gobierno, pero reclama políticas de desarrollo productivo.
  • El electorado del espacio mantiene como prioridad evitar un regreso del peronismo, aunque no está definido quién deberá representar esa alternativa.
  • Mauricio Macri y otros referentes partidarios buscan mantener el diálogo con el Gobierno sin abandonar la autonomía electoral del PRO.

El PRO comenzó a delinear su estrategia de cara a las elecciones de 2027 con una premisa que vuelve a instalarse dentro del partido: mantener una candidatura propia y evitar que el diálogo institucional con el Gobierno de Javier Milei derive automáticamente en una alianza electoral. La discusión refleja las tensiones que atraviesa el espacio entre quienes priorizan la cooperación con la administración libertaria y quienes consideran necesario conservar una identidad política diferenciada.

En ese escenario, el dirigente y ex presidente del PRO, Humberto Schiavoni, defendió la necesidad de que el partido llegue a la próxima elección presidencial con una alternativa propia. El dirigente respaldó además la posibilidad de que Hernán Lacunza sea el candidato presidencial del espacio y destacó tanto su experiencia en la gestión pública como sus condiciones para competir electoralmente.

Para Schiavoni, la relación con el Gobierno debe ser analizada en dos planos diferentes. Por un lado, sostuvo que el PRO debe mantener un diálogo institucional con la Casa Rosada y contribuir a las medidas que considere positivas para el país. Por otro, planteó que esa cooperación no debería confundirse con una decisión anticipada sobre alianzas electorales.

La definición adquiere relevancia en momentos en que el oficialismo busca consolidar su espacio político y ampliar su base de apoyo hacia sectores que históricamente estuvieron vinculados con el PRO. La posibilidad de una convergencia electoral entre ambos espacios aparece como una alternativa posible para 2027, aunque dentro del partido amarillo todavía persisten sectores que reclaman preservar autonomía.

Schiavoni sostuvo que el PRO no debería renunciar a disputar el poder. En ese sentido, consideró que el partido tiene que estar preparado para ofrecer una alternativa presidencial y mencionó a Lacunza como un dirigente con capacidad para encabezar ese proyecto.

La discusión también está atravesada por las coincidencias y diferencias existentes en materia económica. Schiavoni reconoció puntos de contacto con la administración de Milei, especialmente en relación con la búsqueda del equilibrio fiscal, el orden monetario y la actualización de tarifas.

Sin embargo, consideró que esas políticas no son suficientes para resolver los problemas estructurales de la economía argentina. Desde su perspectiva, el Gobierno necesita avanzar con medidas destinadas a recuperar el aparato productivo, fortalecer las economías regionales y mejorar la infraestructura.

El planteo supone una crítica al enfoque económico oficial, al que el dirigente considera concentrado en el ordenamiento de las variables macroeconómicas pero insuficiente en materia de desarrollo. Para el PRO, según esta mirada, existe un espacio para construir una agenda propia que combine estabilidad con crecimiento, producción y generación de empleo.

La relación con el electorado también representa un desafío. Schiavoni reconoció que una parte importante de los votantes del PRO mantiene como prioridad evitar un regreso del peronismo al Gobierno. Sin embargo, sostuvo que todavía no está definido si Javier Milei será necesariamente la única alternativa capaz de representar ese objetivo.

La definición dependerá, en buena medida, de cómo evolucione el escenario político y económico durante los próximos meses. La posibilidad de construir una opción propia aparece así como una herramienta para negociar desde una posición de mayor fortaleza y no quedar subordinado a las decisiones del oficialismo.

En ese marco, Mauricio Macri también aparece como una figura central. Según Schiavoni, el ex presidente sostiene la importancia de mantener un canal institucional con el Gobierno, pero al mismo tiempo considera necesario que el PRO conserve una candidatura propia.

La estrategia partidaria, por ahora, apunta a postergar las definiciones electorales. El objetivo será atravesar este año con un proceso de construcción y perfilamiento de dirigentes para comenzar a definir candidaturas durante el próximo período.

La discusión sobre una eventual alianza con Milei, por lo tanto, permanece abierta. Pero dentro del PRO gana fuerza la idea de que cualquier acuerdo deberá construirse sin resignar identidad, autonomía ni vocación de poder.