Alberto Fernández acusó a Cerimedo de impulsar una campaña de difamación
- Alberto Fernández acusó a Fernando Cerimedo de participar en una presunta campaña de difamación en su contra.
- El ex presidente volvió a negar las acusaciones de Fabiola Yáñez y sostuvo que demostrará su versión en la Justicia.
- Fernández cuestionó el supuesto financiamiento de las actividades de Cerimedo y planteó interrogantes sobre eventuales vínculos con organismos de inteligencia.
- También lanzó fuertes acusaciones contra el Gobierno de Javier Milei por el manejo de los recursos de la SIDE.
- El ex mandatario cuestionó el discurso oficial sobre la economía, especialmente las afirmaciones relacionadas con el consumo y las tasas de interés.
- Fernández respaldó las PASO como mecanismo para definir candidaturas dentro del peronismo y valoró la posibilidad de una Primaria.
El ex presidente Alberto Fernández volvió a ocupar el centro de la escena política con una serie de fuertes acusaciones contra el consultor Fernando Cerimedo, a quien vinculó con una presunta campaña de difamación destinada a perjudicar su imagen pública. Durante una entrevista, el ex mandatario también volvió a referirse a la denuncia presentada por su ex pareja, Fabiola Yáñez, defendió su versión de los hechos y lanzó críticas contra el Gobierno de Javier Milei.
Fernández sostuvo que durante el conflicto que derivó en la denuncia circularon versiones sobre la existencia de fotografías y videos que, según afirmó, iban a ser difundidos para comprometerlo públicamente. El ex presidente consideró que esa dinámica formó parte de un proceso de “cancelación” destinado a instalar una determinada caracterización sobre su persona.
En ese contexto, apuntó directamente contra Cerimedo, a quien calificó de manera extremadamente dura y acusó de haber participado en una estrategia de difusión de contenidos negativos a través de las redes sociales. Según Fernández, el consultor habría intervenido en una campaña orientada a perjudicar a dirigentes opositores y a generar determinadas percepciones en la opinión pública.
El ex presidente vinculó esa situación con las consecuencias políticas y personales que tuvo la denuncia de Yáñez. Fernández insistió en que se trató de una acusación falsa y afirmó que espera demostrar su posición en el ámbito judicial. También cuestionó la forma en que se instaló públicamente el caso y sostuvo que el objetivo habría sido construir una imagen negativa sobre su persona.
“Todo fue para sostener una farsa sobre mi persona”, afirmó, al rechazar las acusaciones y referirse a las versiones que circularon durante el conflicto. También señaló que el origen de la lesión de Yáñez es un aspecto que, a su criterio, debe ser determinado dentro de la causa judicial.
Las críticas contra Cerimedo fueron más allá de la disputa vinculada con su propia situación. Fernández puso en duda el origen del financiamiento de las actividades del consultor y planteó interrogantes sobre eventuales vínculos con organismos de inteligencia. También sostuvo que su principal característica política sería trabajar para sectores de derecha y difundir contenidos contra dirigentes opositores.
El ex mandatario extendió sus cuestionamientos al Gobierno de Milei y centró parte de sus acusaciones en el funcionamiento de la Secretaría de Inteligencia del Estado. Afirmó que el área habría recibido un tratamiento presupuestario diferente al del resto de la administración pública y planteó, sin presentar elementos de respaldo durante la entrevista, la posibilidad de que recursos de inteligencia fueran destinados a finalidades políticas.
En particular, Fernández mencionó la hipótesis de eventuales sobresueldos y hasta sugirió que fondos de la SIDE podrían utilizarse para influir sobre dirigentes políticos o conseguir respaldos legislativos. Se trató de afirmaciones formuladas por el ex presidente como parte de su interpretación sobre el funcionamiento del oficialismo.
También lanzó cuestionamientos personales contra Milei. Lo definió como un mandatario alejado de la realidad y criticó la manera en que responde a quienes cuestionan su gestión. Además, puso en duda sus condiciones para ejercer la Presidencia y vinculó sus dichos con declaraciones que atribuyó a la vicepresidenta Victoria Villarruel.
En materia económica, Fernández cuestionó el discurso oficial sobre la recuperación del consumo y expresó dudas sobre algunos argumentos utilizados por el Gobierno para explicar el comportamiento de los consumidores. También criticó la política de tasas de interés y sostuvo que las decisiones oficiales pueden haber contribuido a incrementar los problemas de morosidad.
Finalmente, el ex presidente se refirió a la interna del peronismo y defendió la utilización de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias como mecanismo para definir candidaturas. Consideró que las decisiones electorales deben surgir del conjunto del espacio y no de la determinación de una sola persona.
En ese marco, interpretó que Axel Kicillof podría impulsar una definición mediante una Primaria y valoró esa alternativa. Sus declaraciones volvieron a combinar cuestionamientos al Gobierno nacional con una discusión sobre el futuro del peronismo, mientras Fernández intenta instalar su propia versión sobre los episodios que marcaron su salida del poder y su posterior exposición pública.