La Libertad Avanza prepara acuerdos electorales a medida y busca convertirlos en poder territorial y respaldo legislativo
- La Libertad Avanza prepara acuerdos electorales diferenciados para cada provincia.
- Karina Milei concentra la decisión sobre hasta dónde avanzar en cada negociación.
- Los acuerdos podrían incluir candidaturas, lugares de gestión, obras, recursos y respaldo legislativo.
- Frigerio aparece como un aliado electoral más consolidado, mientras Córdoba y Santa Fe presentan escenarios más competitivos.
- El oficialismo busca que los pactos provinciales se traduzcan en mayorías parlamentarias más estables.
- La apertura de la agenda legislativa a proyectos opositores forma parte de la estrategia para garantizar quórum y aprobar iniciativas clave.
La Libertad Avanza comenzó a diseñar su estrategia electoral para el próximo año con una premisa que se repite entre sus principales armadores: los acuerdos con los gobernadores no serán definidos de manera inmediata, sino que se construirán distrito por distrito, en función de la evolución del escenario político y de la capacidad de negociación de cada sector. El oficialismo pretende evitar compromisos anticipados y mantener abiertas distintas alternativas hasta que el mapa electoral quede más definido.
La estrategia tiene como principal responsable a la secretaria general de la Presidencia y titular nacional del partido, Karina Milei. Su entorno sostiene una posición exigente frente a los dirigentes provinciales, en una señal destinada a preservar capacidad de negociación. En el oficialismo no descartan presentar listas propias en los 24 distritos, aunque reconocen que esa definición podría modificarse de acuerdo con las particularidades de cada provincia.
La discusión, además, excede ampliamente la distribución de candidaturas. Para los libertarios, cualquier acuerdo electoral deberá contemplar también el respaldo parlamentario posterior, especialmente en el Senado, además de compromisos vinculados con recursos, obras y espacios de gestión. El objetivo es transformar los entendimientos electorales en una estructura política capaz de sostener al Gobierno durante el próximo período.
En ese contexto, el vínculo con los gobernadores adquiere una importancia particular. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, mantendrá una reunión con Rogelio Frigerio, Martín Llaryora y Maximiliano Pullaro para abordar reclamos vinculados con las tarifas eléctricas, las rutas nacionales y distintos asuntos pendientes en el Congreso. Los mandatarios de Entre Ríos, Córdoba y Santa Fe representan a una región con un peso económico, productivo y electoral significativo.
El oficialismo ya tiene encaminado un entendimiento electoral con Frigerio, en una continuidad del esquema desarrollado en 2025. La situación es diferente en Córdoba, donde los libertarios consideran que tienen posibilidades concretas de disputar el poder provincial con Gabriel Bornoroni como eventual candidato. Esa apuesta podría tensionar el vínculo con Llaryora y mantener abiertas otras alternativas políticas para el gobernador.
En Santa Fe, en cambio, Pullaro incrementó sus contactos con el oficialismo nacional, aunque conserva una posición propia y no parece dispuesto a resignar espacios de poder provincial. El mandatario considera que cuenta con suficiente fortaleza para competir frente a una eventual lista libertaria y frente al peronismo.
Las diferencias entre las provincias explican la decisión de avanzar con negociaciones individualizadas. Dentro de la Casa Rosada conviven dos posiciones: una que propone flexibilizar las pretensiones para garantizar una amplia alianza nacional alrededor de Javier Milei y otra que considera que el oficialismo cuenta con suficiente capacidad de presión para exigir más a sus eventuales socios.
Karina Milei concentra la definición final sobre cada entendimiento, mientras Eduardo “Lule” Menem funciona como uno de los principales operadores territoriales. Su tarea consiste en mantener conversaciones con gobernadores y dirigentes provinciales, evaluar propuestas y trasladarlas a la conducción nacional.
La estrategia electoral se encuentra directamente relacionada con la necesidad de construir una mayoría parlamentaria más estable. Las dificultades recientes para avanzar con proyectos propios llevaron al oficialismo a ampliar las negociaciones con otros bloques y a incorporar iniciativas de distintas bancadas en las sesiones.
En Diputados, la conducción de Martín Menem apunta a impulsar temarios amplios que permitan reunir apoyos diversos y garantizar el quórum. La próxima sesión incluirá numerosos proyectos que no pertenecen al Poder Ejecutivo, una modalidad que busca facilitar acuerdos puntuales y evitar que las diferencias entre bloques aliados paralicen la actividad legislativa.
El mismo criterio comenzó a trasladarse al Senado, donde también se habilitaron debates sobre iniciativas promovidas por distintos sectores. La lógica oficial parece definida: construir acuerdos electorales provincia por provincia y, al mismo tiempo, convertir esos entendimientos en una red de respaldos legislativos que permita al Gobierno enfrentar con mayor previsibilidad la segunda mitad de su gestión.