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Kicillof inauguró una planta de ABSA y volvió a confrontar con Milei por el rol de las empresas estatales

  • Axel Kicillof inauguró en Ensenada la primera planta embotelladora de Aguas Bonaerenses.
  • La instalación tendrá capacidad para producir hasta 8.400 bidones de agua por día.
  • ABSA incorporó 62 vehículos destinados a tareas de limpieza y desobstrucción de colectores.
  • El Gobierno bonaerense vinculó las nuevas herramientas con una estrategia preventiva frente al posible impacto de El Niño.
  • Kicillof defendió la gestión estatal y cuestionó la idea de que la eficiencia dependa necesariamente de privatizar empresas públicas.
  • La actividad volvió a marcar las diferencias entre la política bonaerense y la agenda de privatizaciones impulsada por Javier Milei.

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, encabezó en Ensenada la inauguración de la primera planta embotelladora de Aguas Bonaerenses (ABSA), una obra que el mandatario utilizó para reivindicar el papel de las empresas públicas y marcar diferencias con la política de privatizaciones impulsada por el Gobierno de Javier Milei.

Durante la actividad, Kicillof destacó el volumen de inversión destinado al proyecto y puso el foco en la capacidad operativa que incorpora la compañía estatal. Según detalló, la nueva planta podrá producir hasta 8.400 bidones de agua por día, una capacidad que permitirá ampliar la disponibilidad de agua embotellada y fortalecer la respuesta de la empresa ante distintas necesidades operativas.

La inauguración también estuvo acompañada por la incorporación de 62 vehículos destinados específicamente a tareas de limpieza y desobstrucción de colectores. El equipamiento permitirá reforzar los trabajos de mantenimiento preventivo y ampliar la capacidad de respuesta frente a eventuales inconvenientes en el sistema de saneamiento.

El gobernador vinculó estas medidas con una estrategia de prevención ante el posible impacto del fenómeno meteorológico de El Niño. La incorporación de recursos materiales busca, según explicó, mejorar la preparación de la infraestructura hídrica bonaerense frente a episodios climáticos que puedan generar mayores exigencias sobre los sistemas de agua y saneamiento.

Pero el eje político del acto estuvo puesto en la defensa del modelo estatal. Kicillof aprovechó la inauguración para cuestionar la idea de que la eficiencia en la prestación de servicios públicos necesariamente requiera transferir las empresas al sector privado.

“A los que piensan que la eficiencia solo se consigue privatizando, les decimos que acá hay una empresa estatal que genera trabajo bonaerense, justicia social y resultados concretos”, sostuvo el mandatario durante su intervención.

La definición se inscribe en la disputa política que el gobernador mantiene con la administración nacional. Mientras el Gobierno de Milei impulsa una reducción de la participación del Estado en distintas actividades económicas y promueve procesos de privatización o concesión de empresas públicas, la gestión bonaerense busca exhibir experiencias estatales como una alternativa para la prestación de servicios considerados esenciales.

En ese contexto, ABSA se convirtió en una herramienta política para Kicillof. El gobernador presentó la inversión realizada y la ampliación de la capacidad operativa como ejemplos de una empresa pública orientada, desde su perspectiva, a generar empleo y atender necesidades concretas de la población.

La planta embotelladora constituye además una nueva unidad dentro de la estructura de la compañía, mientras que los vehículos incorporados apuntan a fortalecer una tarea de carácter preventivo. La estrategia combina así producción, mantenimiento y capacidad de respuesta ante situaciones que puedan afectar la infraestructura sanitaria e hídrica.

La referencia al fenómeno de El Niño agregó una dimensión vinculada con la planificación frente a posibles eventos climáticos. Para la administración provincial, contar con mayores recursos técnicos y logísticos resulta fundamental para anticiparse a problemas en los sistemas de desagües y colectores, particularmente frente a escenarios de lluvias intensas.

La actividad en Ensenada también permitió al gobernador reforzar uno de los ejes discursivos que viene sosteniendo frente al Gobierno nacional: la defensa de la intervención estatal en áreas estratégicas y la crítica a las políticas de reducción del aparato público.

Kicillof planteó que la discusión no debería limitarse a definir si una empresa pertenece al Estado o al sector privado, sino también a evaluar sus resultados, su capacidad de inversión y el impacto que genera sobre la sociedad. Bajo esa mirada, la nueva planta de ABSA y la incorporación de equipamiento representan una demostración concreta de la utilidad que atribuye a la gestión estatal.

El acto terminó así convertido en una nueva señal de diferenciación política entre la administración bonaerense y la Casa Rosada. Mientras Milei mantiene su agenda de reformas estructurales y privatizaciones, Kicillof busca mostrar en territorio bonaerense inversiones públicas que, según su evaluación, permiten sostener empleo, ampliar servicios y fortalecer la infraestructura provincial.