Santa Fe se prepara para los Juegos Suramericanos 2026, pero ya mira qué pasará después
Los Juegos Suramericanos 2026 tienen su fecha de inicio confirmada y las tres ciudades que serán escenario de la competencia —Santa Fe, Rosario y Rafaela— atraviesan la última etapa de los preparativos para recibir a deportistas de todo el continente.
Sin embargo, mientras avanzan las obras y se ultiman los detalles para el evento, comienza a instalarse una pregunta que irá cobrando mayor relevancia: ¿qué uso tendrán las instalaciones y espacios deportivos una vez que finalicen los Juegos?
El Gobierno de Santa Fe destina una inversión que supera los 90 millones de dólares para la infraestructura vinculada con la competencia. Del total, unos 75 millones corresponden a financiamiento externo otorgado por la CAF, mientras que el resto proviene de recursos del Tesoro provincial.
El programa contempla una importante transformación de la infraestructura deportiva y urbana de las tres ciudades sede. Entre las obras previstas se encuentran nuevos estadios, centros deportivos, pistas, villas destinadas a los atletas, intervenciones urbanas y equipamiento específico para disciplinas de alto rendimiento.
Más allá del impacto que tendrán durante el desarrollo de los Juegos, las obras abren un desafío para la etapa posterior. La planificación del denominado “legado” deportivo será clave para determinar cómo se aprovecharán las instalaciones y qué beneficios concretos quedarán para las comunidades locales.
El objetivo será evitar que la infraestructura quede subutilizada una vez concluida la competencia y lograr que la inversión realizada pueda sostenerse en el tiempo, tanto para el deporte federado como para las actividades recreativas y comunitarias.
Con la cuenta regresiva en marcha, Santa Fe no solo prepara sus ciudades para recibir a miles de atletas y visitantes: también comienza a definir qué huella dejarán los Juegos Suramericanos mucho después de que se apague la última antorcha.