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El mercado ya mira las elecciones de 2027 y calcula escenarios opuestos para el dólar

  • El mercado financiero comenzó a incorporar escenarios electorales de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
  • Una eventual reelección de Javier Milei podría profundizar la apreciación del peso, mientras un triunfo kirchnerista podría generar una fuerte suba del dólar.
  • El tipo de cambio oficial acumula una suba cercana al 4% en 2026, por debajo de la inflación, lo que incentiva estrategias de dolarización.
  • La experiencia regional indica que la presión cambiaria vinculada con elecciones suele intensificarse entre seis y tres meses antes de los comicios.
  • Las mayores exportaciones de Vaca Muerta podrían aportar dólares y moderar el impacto de una eventual crisis cambiaria.
  • La evolución de la imagen de Milei, la inflación, las reservas y las encuestas serán claves para determinar cuándo el factor electoral comenzará a impactar con mayor fuerza sobre los mercados.

Aunque todavía falta más de un año para las elecciones presidenciales de 2027, los mercados financieros argentinos comenzaron a incorporar el escenario electoral en sus decisiones de inversión. La posibilidad de una reelección de Javier Milei o de un eventual regreso del kirchnerismo empieza a generar estrategias diferenciadas entre inversores, especialmente en acciones y bonos denominados en dólares.

El escenario que manejan algunos analistas contempla movimientos muy diferentes según el resultado electoral. Una eventual continuidad de Milei podría profundizar la apreciación del peso, mientras que un triunfo de un candidato identificado con el kirchnerismo podría provocar una fuerte corrección del tipo de cambio.

Algunas estimaciones privadas proyectan que, en un escenario favorable al oficialismo, el dólar podría retroceder hacia niveles cercanos a los $1.300. Esto implicaría una caída aproximada del 15% respecto de su cotización nominal actual. En cambio, un resultado electoral adverso para el Gobierno podría llevar al tipo de cambio por encima de los $2.200, lo que representaría un salto cercano al 50%.

La magnitud de esa diferencia refleja el grado de sensibilidad que mantiene el mercado argentino frente a los cambios políticos. El eventual regreso de una administración identificada con el kirchnerismo es considerado por determinados operadores como un shock capaz de generar una salida de activos argentinos y una fuerte demanda de cobertura cambiaria.

El contexto actual agrega un elemento relevante. El tipo de cambio oficial acumula una suba cercana al 4% durante 2026, mientras que la inflación acumulada supera ampliamente ese porcentaje. La diferencia entre ambas variables alimenta la percepción de que el dólar se encuentra relativamente atrasado frente a los precios internos y, por lo tanto, ofrece incentivos para comenzar a dolarizar determinadas carteras.

Sin embargo, los especialistas advierten que todavía sería prematuro trasladar completamente esa estrategia al mercado cambiario. La experiencia histórica muestra que el comportamiento del dólar frente a elecciones presidenciales suele intensificarse cuando el proceso electoral se encuentra mucho más próximo.

Un análisis sobre 23 elecciones presidenciales latinoamericanas encontró que la incertidumbre cambiaria tiende a comenzar aproximadamente seis meses antes de los comicios y se acelera durante los tres meses previos. En el último mes, la tendencia puede moderarse y, durante las dos semanas anteriores, comenzar incluso a revertirse.

El patrón histórico también muestra que la depreciación previa a las elecciones suele ser seguida por una recuperación del tipo de cambio real después de los comicios. En la muestra analizada, 22 de las 23 elecciones registraron una apreciación durante el período comprendido entre las dos semanas previas y los tres meses posteriores.

Por esa razón, las estrategias de cobertura cambiaria todavía no aparecen como una prioridad inmediata. Si no hubiera PASO, el impacto electoral sobre el mercado cambiario podría comenzar a sentirse entre febrero y abril de 2027, con una mayor intensidad entre mayo y julio. La existencia o eliminación de las primarias podría modificar esos tiempos.

Hasta entonces, algunos analistas consideran que todavía existe valor en determinados instrumentos denominados en pesos. La explicación es que el tipo de cambio depende no solamente de las decisiones de los inversores, sino también del comercio exterior, las exportaciones y los flujos financieros vinculados con la inversión.

En este escenario, Vaca Muerta aparece como uno de los principales factores capaces de moderar una eventual crisis cambiaria. El crecimiento de las exportaciones energéticas permite proyectar una mayor disponibilidad estructural de dólares durante los próximos años. Ese ingreso de divisas podría reducir tanto el riesgo de una crisis de oferta como las posibilidades de un deterioro abrupto de la capacidad de pago de la deuda.

La fortaleza de ese respaldo, sin embargo, dependerá también de la confianza que genere el próximo proceso electoral. Un escenario político considerado adverso por los mercados podría generar tensiones aun cuando el país disponga de mayores ingresos provenientes de la energía.

Las encuestas constituyen otro elemento observado con atención. Aunque distintos sondeos muestran un deterioro en el respaldo a Milei, algunos analistas consideran que el nivel de apoyo todavía puede resultar competitivo de cara a 2027. La evolución de la confianza en el Gobierno también mostró recientemente una mejora, con un aumento mensual del 6,4% y una aprobación de la gestión presidencial ubicada en torno del 41%.

Para los inversores, esa recuperación resulta relevante porque los indicadores de confianza oficial tuvieron históricamente cierta relación con el desempeño electoral de los gobiernos en ejercicio.

De esta manera, el mercado comenzó a prepararse para una elección que todavía parece lejana. Las posiciones más agresivas ya incorporan escenarios políticos extremos, pero el comportamiento histórico indica que el momento decisivo para el dólar llegará bastante más adelante. Hasta entonces, la evolución de la inflación, las reservas, las exportaciones energéticas y la imagen del Gobierno serán determinantes para definir cuándo la cuestión electoral pasará de ser una hipótesis de mercado a convertirse en un factor concreto de los precios.