RAFAELA R24N

Viotti lo admitió, no le quedó otro remedio

Durante mucho tiempo, desde R24N insistimos una y otra vez sobre una realidad que era imposible de ocultar: la ciudad había perdido el control de sus calles. Motos sin patente, sin casco, con escapes libres, circulando en contramano, picadas ilegales, grupos que se adueñaban del espacio público durante las noches y un Estado que, con las herramientas tradicionales, no lograba dar respuestas.

Durante meses, muchos prefirieron minimizar el problema. Otros directamente eligieron mirar para otro lado. Sin embargo, los hechos terminaron imponiéndose por encima de cualquier discurso.

Finalmente, el propio intendente Leonardo Viotti reconoció públicamente que la situación es mucho más grave de lo que se pretendía admitir.

"Hace más de un año empezamos a analizar con nuestro equipo una problemática que teníamos en la ciudad que era difícil de resolver... el uso indebido del espacio público y la mala conducción que se da principalmente a la noche y en ciertos lugares", expresó durante la presentación del nuevo Sistema Inteligente Vial 360 (SIV 360).

Más adelante fue todavía más claro al describir escenas que cualquier rafaelino observa con frecuencia.

Habló de grupos de 30 o 40 motocicletas circulando juntas, sin respetar normas de tránsito, con escapes libres, sin casco, muchas veces en contramano y protagonizando maniobras peligrosas y picadas clandestinas.

Es, ni más ni menos, la radiografía que R24N viene mostrando desde hace mucho tiempo.

Cuando se reconoce el problema, aparecen las soluciones

Hay que decirlo con la misma honestidad con la que se marcaron las falencias.

Esta vez, Viotti no se quedó únicamente en el diagnóstico.

Presentó una herramienta que, al menos sobre el papel, representa un cambio importante respecto de los controles tradicionales que claramente habían demostrado ser insuficientes.

El Sistema Inteligente Vial 360 consistirá inicialmente en una camioneta equipada con cuatro cámaras de visión completa, tecnología LPR para lectura automática de patentes y un centro de procesamiento de imágenes que permitirá documentar infracciones y enviarlas directamente al sistema municipal para su posterior sanción.

Según explicó el intendente, el móvil podrá desplazarse hacia los lugares donde se concentran los infractores, registrar automáticamente los dominios presentes y generar pruebas fotográficas y audiovisuales con validez para aplicar multas.

La idea apunta justamente a atacar el problema donde hoy resulta más difícil intervenir: los puntos de concentración de motociclistas que, hasta ahora, muchas veces escapaban antes de que llegaran los controles.

Una apuesta tecnológica inédita

Viotti aseguró que el sistema "no existe en el país" y que incluso otros municipios ya realizaron consultas interesándose por esta experiencia desarrollada en Rafaela.

Más allá de si efectivamente se trata de un modelo único o no, lo cierto es que la incorporación de tecnología para fiscalizar el tránsito representa un cambio importante respecto del esquema que venía funcionando.

También confirmó que desde el 1 de octubre el sistema comenzará a labrar infracciones con plena validez legal.

En otras palabras, cualquier conductor que incurra en maniobras peligrosas podrá ser detectado y posteriormente sancionado aunque no exista una detención inmediata.

Una decisión que llega tarde, pero llega

Es imposible no preguntarse por qué esta decisión no se tomó antes.

La inseguridad vial no apareció hace dos semanas.

Los accidentes, las motos haciendo piruetas, las picadas ilegales y el uso irresponsable del espacio público llevan mucho tiempo siendo parte del paisaje cotidiano de Rafaela.

Sin embargo, también sería injusto no reconocer cuando una administración decide cambiar el rumbo.

Si el sistema funciona como fue presentado, puede transformarse en una herramienta importante para recuperar el orden en las calles y reducir una accidentología que hace tiempo preocupa.

Ahora llega la prueba definitiva

La verdadera evaluación comenzará cuando el sistema salga a la calle.

No alcanzará con la tecnología si después no existe una decisión política firme para sostener los controles, aplicar las sanciones y evitar que todo termine siendo apenas un anuncio.

Los vecinos esperan resultados concretos.

Menos accidentes.

Menos picadas.

Menos motos circulando impunemente.

Más respeto por las normas.

Porque al final del día, el objetivo no es recaudar multas sino que Rafaela vuelva a ser una ciudad donde transitar no represente un riesgo permanente.

Y en ese camino, aunque haya llegado después de mucho tiempo de advertencias y denuncias periodísticas, Leonardo Viotti terminó reconociendo una realidad que ya nadie podía discutir: la inseguridad vial existe, es grave y exige medidas extraordinarias para empezar a revertirla.