Milei anunció sanciones a empresas que exploten recursos en Malvinas
En un mensaje transmitido por cadena nacional junto a su Gabinete, el presidente Javier Milei presentó una serie de medidas de alcance legal, diplomático y militar para frenar la actividad no autorizada en torno a las Islas Malvinas. El mandatario centró su discurso en la ilegalidad del proyecto petrolero Sea Lion en el Atlántico Sur, advirtiendo que la extracción unilateral de recursos no renovables vulnera el mandato de la ONU y amenaza la soberanía argentina sobre su plataforma continental.
Entre los anuncios centrales figura la firma de un decreto reglamentario para sancionar e inhabilitar administrativamente a las empresas hidrocarburíferas que operen en el área en litigio. Para blindar esta medida, el Ejecutivo incorporará exigencias en las declaraciones juradas del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), impidiendo que firmas vinculadas a la exploración sin permiso argentino accedan a beneficios en el país. En paralelo, el Gobierno enviará al Congreso un Proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional para reformar la Ley 26.659, endureciendo las penas administrativas y penales sobre las compañías que presten servicios logísticos o financieros a las explotaciones británicas.
En el plano geopolítico y de infraestructura estratégica, el mandatario destacó avances diplomáticos y ratificó la asignación de fondos del Ministerio de Defensa para la construcción de una Base Naval Integrada en Ushuaia. Esta instalación busca transformar a la provincia de Tierra del Fuego en un polo logístico central para el control aeroespacial, marítimo y de telecomunicaciones en el Atlántico Sur, fortaleciendo la proyección nacional hacia la Antártida. Asimismo, la propuesta legislativa contempla la creación de un Consejo de Seguridad Nacional abocado a la protección transversal de la infraestructura crítica del Estado.
El jefe de Estado contrapuso la posición de la Argentina, calificada como un socio confiable y alineado con Occidente, frente al declive económico y migratorio del Reino Unido. Según el mandatario, esta previsibilidad ha motivado que potencias como Estados Unidos comiencen a revaluar su postura histórica frente al reclamo de soberanía. Al finalizar su alocución, apeló a la unidad política de la ciudadanía, definiendo la causa del archipiélago austral como una política de Estado irrenunciable que trasciende a los gobiernos de turno en homenaje a los veteranos y caídos durante el conflicto bélico.