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La inteligencia artificial redefine la pelea entre bancos y billeteras

  • La acreditación del salario ya no garantiza que los bancos mantengan la principalidad financiera de sus clientes.
  • Las billeteras virtuales avanzan especialmente entre los jóvenes y ganan espacio en pagos, ahorro y promociones.
  • La inteligencia artificial permite personalizar ofertas y desarrollar nuevas formas de interacción con los usuarios.
  • La calidad, integración y utilización de los datos será determinante para aprovechar el potencial de la IA.
  • La Generación Z presenta una elevada adopción de billeteras y una marcada disposición a cambiar de institución financiera.
  • La competencia dependerá de qué sector consiga transformar más rápido la tecnología en experiencias relevantes para sus clientes.

La competencia por convertirse en la principal herramienta financiera de los argentinos atraviesa una nueva etapa. Los bancos tradicionales todavía conservan una ventaja importante: la mayoría de los trabajadores cobra sus salarios a través de una cuenta bancaria. Sin embargo, esa posición dejó de garantizar que las entidades mantengan el control sobre el resto de las operaciones de sus clientes, mientras las billeteras virtuales avanzan sobre pagos, ahorro, promociones y transferencias.

En ese escenario, la inteligencia artificial aparece como una herramienta capaz de modificar el equilibrio entre ambos sectores. El desafío para los bancos consiste en transformar el vínculo que comienza con la acreditación del sueldo en una relación digital cotidiana, capaz de competir con la rapidez y simplicidad que ofrecen las plataformas fintech.

Los datos muestran la magnitud del cambio. El 78% de las personas todavía percibe sus ingresos en bancos tradicionales, pero esa condición convive con un creciente traslado de fondos hacia aplicaciones financieras. Entre los jóvenes de 18 a 28 años, la situación resulta todavía más evidente: Mercado Pago alcanza el 31% de principalidad, mientras que Banco Nación llega al 18%, impulsado en buena medida por la acreditación de haberes.

Las billeteras también presentan entre los jóvenes la mayor capacidad para convertir la tenencia de una cuenta en una relación principal. El 41% de quienes las poseen las considera su herramienta financiera central, una señal de que la banca tradicional enfrenta un problema que excede la captación inicial del cliente.

La utilización cotidiana refuerza esa tendencia. El 73% de los usuarios consulta o utiliza aplicaciones fintech para ahorrar, mientras que el 75% las emplea para realizar pagos habituales y acceder a promociones. Esa frecuencia de uso genera una relación mucho más estrecha con las plataformas digitales y obliga a los bancos a buscar nuevas formas de mantener su relevancia.

La personalización aparece allí como uno de los terrenos donde la inteligencia artificial puede marcar diferencias. MODO, por ejemplo, incorporó herramientas de IA para segmentar su oferta de promociones y mostrar a cada usuario beneficios vinculados con sus características, edad y comportamiento de consumo. El objetivo es abandonar la lógica de una promoción uniforme para avanzar hacia recomendaciones específicas que lleguen directamente al cliente.

El siguiente paso apunta a los llamados pagos agénticos, con asistentes capaces de intervenir en decisiones de compra y automatizar determinadas operaciones. Banco Nación, MODO y Mastercard trabajan en desarrollos orientados en esa dirección, dentro de una transformación que puede modificar la manera en que los consumidores interactúan con las entidades financieras.

Pero la inteligencia artificial no constituye por sí sola una ventaja competitiva. Su eficacia depende de la calidad de los datos que utilizan los sistemas, de la posibilidad de integrarlos y de la capacidad de las organizaciones para convertir esa información en respuestas concretas. Para los bancos, disponer de grandes volúmenes de información sobre sus clientes puede representar una ventaja siempre que logren utilizarla con rapidez y bajo una adecuada estructura de gobernanza.

La velocidad será otro factor determinante. Las billeteras parten de una estructura digital más flexible, mientras que los bancos deben adaptar sistemas más complejos y regulados. En ese contexto, la competencia no estará definida simplemente por quién incorpore primero una herramienta de inteligencia artificial, sino por quién consiga convertirla antes en una experiencia útil.

La Generación Z concentra buena parte de este desafío. Es el segmento que combina una elevada utilización de billeteras como principal entidad financiera con una mayor predisposición a cambiar de institución. Además, el 72% distribuye sus operaciones entre distintas entidades, por encima del promedio general.

La principalidad, por lo tanto, dejó de depender exclusivamente del lugar donde se deposita el salario. Con varios CBU y CVU disponibles, los usuarios pueden repartir sus operaciones y elegir en cada momento qué plataforma les ofrece mayor comodidad, beneficios o velocidad.

En esa nueva disputa, bancos y billeteras parten de fortalezas diferentes. Las fintechs cuentan con agilidad y una lógica digital consolidada, mientras que los bancos conservan una relación histórica con sus clientes y un volumen importante de información financiera. La inteligencia artificial puede convertirse en el instrumento que defina cuál de los dos sectores consigue transformar mejor esas ventajas en experiencias capaces de sostener la fidelidad del usuario.