¿Hay que lavar el arroz antes de cocinarlo?

Lavar el arroz antes de cocinarlo es una práctica frecuente en muchos hogares. Para algunas personas, se trata de un paso casi automático; para otras, es una forma de conseguir que los granos queden más sueltos. Sin embargo, el enjuague también puede modificar la cantidad de determinados elementos presentes en el alimento.

Un estudio publicado en 2025 en la revista científica Food Chemistry analizó diferentes variedades de arroz y evaluó qué ocurre con distintos elementos durante el lavado. Los investigadores trabajaron con arroz blanco, integral y basmati y encontraron que el lavado previo a la cocción podía reducir hasta un 50% las concentraciones de cadmio y plomo en las muestras estudiadas. En cambio, la disminución de minerales esenciales como hierro, cobre y zinc fue inferior al 10% en ese trabajo.

El lavado también modifica la textura del arroz

Uno de los efectos más conocidos del enjuague tiene que ver con la preparación. Al pasar el arroz por agua se elimina parte del almidón superficial, lo que puede ayudar a que los granos queden más separados y menos pegajosos después de la cocción.

De todos modos, el resultado no es idéntico para todas las variedades. El efecto del lavado depende del tipo de arroz, su procesamiento y la forma en que posteriormente se cocina.

¿Lavar el arroz puede hacer que pierda nutrientes?

Sí. Aunque el estudio de 2025 encontró una reducción inferior al 10% de hierro, cobre y zinc después del lavado, otras investigaciones han observado que determinados procedimientos de lavado pueden provocar pérdidas de minerales esenciales. Por eso, un enjuague excesivo o repetido no necesariamente aporta beneficios adicionales y puede afectar el perfil nutricional del alimento.

Este punto es especialmente importante cuando se trata de arroz fortificado, ya que parte de los micronutrientes pueden haber sido incorporados durante el proceso industrial.

Un ejemplo se encuentra en Colombia. El Decreto 380 de 2026 estableció la fortificación obligatoria del arroz blanco o pilado con ácido fólico, hierro y zinc, como parte de una estrategia para prevenir deficiencias nutricionales.

Por eso, cuando un producto fortificado incluye instrucciones específicas de preparación, conviene seguir las indicaciones del fabricante.

¿Qué pasa con el arsénico?

El arroz también puede contener arsénico inorgánico, un contaminante que ha sido estudiado debido a su capacidad de acumularse en el organismo cuando la exposición es elevada y sostenida.

El lavado puede contribuir a reducir determinados contaminantes, aunque no debe interpretarse como un método capaz de eliminar por completo el arsénico. Además, algunas técnicas de cocción con una mayor cantidad de agua pueden disminuir su concentración, pero también pueden aumentar la pérdida de nutrientes. Investigaciones previas han demostrado que tanto el lavado como distintos métodos de cocción pueden modificar la presencia y la biodisponibilidad de arsénico, cadmio y plomo.

Entonces, ¿conviene lavar el arroz?

No existe una única respuesta para todas las variedades. Un enjuague breve puede ayudar a eliminar parte del almidón superficial y, según las investigaciones, también puede reducir determinados contaminantes. Sin embargo, lavar el arroz de manera prolongada o repetir el procedimiento excesivamente puede favorecer la pérdida de algunos nutrientes.

En consecuencia, si el envase recomienda lavar el producto, lo más conveniente es realizar un enjuague breve y seguir las instrucciones de preparación indicadas por el fabricante, especialmente cuando se trata de arroz enriquecido o fortificado.

En definitiva, lavar el arroz no es una regla universal: puede mejorar la textura y contribuir a disminuir ciertos contaminantes, pero la intensidad y la frecuencia del lavado también importan para conservar sus nutrientes.