RAFAELA Por Carlos Zimerman

Los Suramericanos no pueden tapar la realidad de Rafaela

RESUMEN

  • Los Juegos Suramericanos pusieron a Rafaela en el centro de la escena, pero no hicieron desaparecer los problemas cotidianos.
  • Los pozos, la falta de agua y el tránsito caótico siguen formando parte de la realidad de miles de vecinos.
  • La inseguridad continúa y los delincuentes siguen haciendo de las suyas mientras la ciudad reclama respuestas.
  • La suciedad y el deterioro de las calles también esperan soluciones que no llegan.
  • El Municipio no puede aprovechar el brillo de los Suramericanos para hacer la plancha y pintar una realidad de color rosa.

Hay momentos en los que una ciudad parece detenerse para mirar una sola cosa. En Rafaela, por estos días, todo parece ser Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. Ceremonias, instalaciones, delegaciones, autoridades, fotografías, discursos y una ciudad que intenta mostrar su mejor cara.

Y está bien.

Los Juegos son importantes para Rafaela y nadie debería negar el esfuerzo realizado para recibir una competencia de esta magnitud. Pero una cosa es acompañar el acontecimiento deportivo y otra muy diferente es pretender que los Suramericanos funcionen como una enorme cortina para tapar todo lo que ocurre detrás.

Porque cuando se apagan las luces de una ceremonia, los problemas siguen exactamente donde estaban.

Los pozos no desaparecieron. Las calles deterioradas tampoco. La falta de agua continúa afectando a vecinos de distintos sectores. El tránsito sigue siendo un verdadero caos y, lamentablemente, los accidentes continúan dejando personas lesionadas.

Y la inseguridad tampoco se tomó vacaciones olímpicas.

Los ladrones siguen haciendo de las suyas.

Entonces, que nadie se confunda. Que nadie crea que porque Rafaela está recibiendo delegaciones deportivas, por unos días hay que hacer la plancha y pintar todo de rosa.

La ciudad sigue teniendo problemas concretos que necesitan respuestas concretas.

Si alguien pasa por Moreno 8, que por favor haga una cosa: suba al despacho del intendente Leonardo Viotti y se lo recuerde.

Que le diga que los delincuentes siguen entrando donde pueden.

Que las calles continúan con sectores prácticamente intransitables.

Que hay vecinos que todavía tienen problemas con el agua.

Que el tránsito sigue siendo una preocupación cotidiana y que los números de lesionados no son una cuestión menor.

Que la suciedad en las calles no se arregla con una fotografía institucional.

Y que gobernar una ciudad significa bastante más que organizar un evento, inaugurar una obra o recibir autoridades.

Los Suramericanos pasan. Rafaela queda.

Y cuando termine la competencia, los deportistas se irán, las delegaciones regresarán a sus países y las cámaras dejarán de apuntar a la ciudad.

Pero los pozos van a seguir ahí.

Los problemas de agua también.

El tránsito seguirá necesitando soluciones.

La inseguridad continuará reclamando respuestas.

Y los vecinos seguirán esperando que alguien se ocupe de limpiar, reparar, ordenar y hacer funcionar aquello que todos los días utilizan.

Celebramos que Rafaela sea protagonista de un acontecimiento deportivo internacional. Pero eso no significa mirar para otro lado.

Una cosa no tapa la otra.

Y si alguien pretende utilizar los Suramericanos para esconder debajo de la alfombra la realidad cotidiana de Rafaela, habrá que decirle, una vez más, que la ciudad no vive dentro de un estadio.

Vive en sus barrios.

Y en esos barrios, los problemas siguen esperando soluciones.