POLÍTICA Marian SANZOTTI

Freno a la reforma electoral en el Senado por la falta de apoyo de los bloques aliados

La iniciativa oficialista para transformar el sistema electoral argentino atraviesa un escenario de parálisis en la Cámara Alta. Tras más de cuatro meses sin debate en comisiones, La Libertad Avanza no logró cosechar adhesiones para su propuesta parlamentaria debido al desinterés expuesto por las bancadas del PRO y la UCR. En un encuentro que funcionó a modo informativo y finalizó sin quórum formal para pasar a un cuarto intermedio, el oficialismo ratificó que su prioridad política innegociable es la eliminación definitiva de las elecciones PASO, descartando la posibilidad de transformarlas en optativas o disponer una suspensión temporal.

Ante la falta de consensos inmediatos en el Congreso, desde la conducción libertaria admiten que la resolución de la norma se trasladará al terreno de las negociaciones ejecutivas con las provincias. La Casa Rosada buscará vincular la aprobación del esquema electoral a las partidas del Presupuesto 2027 y a los eventuales acuerdos de coalición territorial. Sin embargo, en el bloque de gobierno reconocen que la proximidad del cronograma de comicios reduce el margen de maniobra, ignorando por el momento las advertencias de la justicia electoral sobre la necesidad de establecer reglas claras de forma anticipada.

Por su parte, los bloques dialoguistas ingresaron a la discusión con una agenda propia coordinada con sectores provincialistas. El PRO y la UCR priorizan avanzar de forma unificada con el proyecto de Ficha Limpia, norma que prohíbe la postulación de dirigentes con condenas penales confirmadas en segunda instancia. En paralelo, el peronismo sumó su propio expediente al debate buscando instaurar la obligatoriedad de exámenes psicofísicos y toxicológicos para los candidatos, configurando un escenario donde las prioridades de la oposición corren por andariveles distantes a la plataforma del Gobierno.

El proyecto de ley impulsado por la gestión presidencial contempla además un cambio radical en la arquitectura del sistema político. La norma establece la supresión del financiamiento público para las campañas y de la pauta publicitaria gratuita, además de eliminar la obligatoriedad de los debates presidenciales. Asimismo, introduce la opción de lista completa en la Boleta Única de Papel y eleva las exigencias de afiliados y presencia territorial para la validación legal de los partidos políticos, medidas que deberán superar un complejo filtro legislativo para prosperar.