El discurso triunfalista de Viotti choca con la realidad de Rafaela
RESUMEN
- Viotti volvió a utilizar un discurso triunfalista para hablar de los Juegos Suramericanos.
- El intendente aseguró que Rafaela está viviendo “días históricos” y elogió a empleados municipales y voluntarios.
- Los Juegos pueden ser un acontecimiento importante, pero no pueden convertirse en el sustituto de una gestión municipal que tiene muchas asignaturas pendientes.
- Cuando las competencias terminen, quedarán los mismos problemas cotidianos: calles, tránsito, limpieza, servicios, seguridad y atención a los vecinos.
- La gente no necesita solamente discursos de celebración: necesita soluciones concretas y una gestión que esté a la altura de los problemas de la ciudad.
El discurso triunfalista de Viotti choca con la Rafaela que queda afuera de los Juegos
Leonardo Viotti volvió a ponerse el traje de anfitrión y a pronunciar un discurso cargado de épica alrededor de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026.
“Estamos haciendo historia”, dijo el intendente. Habló del orgullo por los empleados municipales, destacó el trabajo de los voluntarios y convocó a los rafaelinos a participar de “esta fiesta”.
Y está bien reconocer el esfuerzo de quienes trabajan para que un acontecimiento de esta magnitud funcione. Los empleados municipales y los voluntarios merecen el reconocimiento que Viotti les brinda. Son ellos quienes ponen el cuerpo para que las cosas salgan bien.
Pero una cosa es reconocer ese esfuerzo y otra muy diferente es creer que los Juegos son toda Rafaela.
Porque no lo son.
Y ese parece ser el problema del discurso oficial: tanta celebración, tanta fotografía, tanta palabra grandilocuente y tanta referencia a “lo histórico” pueden terminar ocultando una realidad bastante más sencilla y bastante menos festiva.
Los Juegos tienen fecha de vencimiento.
Las delegaciones se van. Las competencias terminan. Las instalaciones dejan de estar en el centro de la escena. Los funcionarios dejan de sacarse fotos en los escenarios deportivos y los discursos empiezan a desaparecer de los medios.
¿Y después qué?
Después queda Rafaela.
La Rafaela de todos los días. La de los problemas de tránsito, los accidentes, las calles deterioradas, la limpieza que muchas veces no alcanza, los reclamos por servicios, los problemas de iluminación, la inseguridad, el transporte y tantas otras cuestiones que no se solucionan con una ceremonia, una competencia deportiva o una fotografía institucional.
Ahí estará el verdadero desafío para Viotti.
Porque gobernar una ciudad no consiste solamente en organizar un acontecimiento importante. Gobernar es gestionar todos los días, incluso cuando no hay cámaras, cuando no hay delegaciones extranjeras y cuando ningún escenario deportivo sirve como telón de fondo.
Y esa fue precisamente una de las grandes falencias de este gobierno desde el comienzo: la gestión cotidiana quedó demasiadas veces relegada detrás del discurso, los anuncios y las puestas en escena.
Ahora los Juegos ofrecen una oportunidad extraordinaria para mostrar una Rafaela distinta. Perfecto.
Pero sería un error político y administrativo confundir esa vidriera con la realidad completa de la ciudad.
Viotti dice estar orgulloso del equipo municipal y agradece a quienes hicieron posible los Juegos. Está bien. Pero los trabajadores municipales también tendrán que volver a ocuparse de la Rafaela de todos los días cuando termine la fiesta.
Y el intendente también.
Porque cuando se apaguen las luces de los escenarios y los deportistas regresen a sus países, no habrá medallas que entregar ni discursos que alcancen para tapar los problemas pendientes.
La gente va a seguir esperando que el colectivo llegue a horario. Que las calles estén en condiciones. Que haya limpieza. Que el tránsito sea más seguro. Que las respuestas municipales sean rápidas. Que los servicios funcionen. Que los reclamos tengan solución.
Y ahí no habrá Juegos Suramericanos que valgan.
Habrá que gestionar.
Y gestionar de verdad.
No alcanza con decir que Rafaela está haciendo historia. La historia también se construye resolviendo los problemas que afectan todos los días a los vecinos.
Los Juegos terminarán.
La ciudad, en cambio, seguirá ahí.
Y entonces Viotti tendrá que volver a gobernarla sin el escenario de los Juegos como telón de fondo.
Ahí será cuando los rafaelinos vuelvan a mirar al intendente y le hagan la pregunta más sencilla de todas:
¿Y ahora, qué solución tienen para los problemas de la ciudad?
Porque para eso lo eligieron.
Y para eso se necesita mucho más que un discurso triunfalista.